A estas horas la ciudad casi sola, cada uno a su casa o su hotel. Tampoco están los pobres de las calles, solo algunos extranjeros con móvil e idioma extraño. Acaba un año intenso, duro, muy maleducado, desagradable, que ni siquiera se molesta en disculparse con la gente a la que ha hecho daño, mucho daño; al contrario, dice que esto es solo el principio. Comeencasa, un blog que pregona compra, cocina y comida sana, limpia y justa, ha publicado en 2011 más de trescientos posts, en los que se masca la actividad, la voluntad y el deseo de contar. Y ha sido testigo de noticias, positivas y negativas, pero son un abanico de oportunidades.

En el campo: 2011 ha sido un buen año de legumbres, pero malo para la ganadería y los agricultores en general. La tierra no levanta cabeza, los mercados solo la quieren para ganar dinero. El aceite, uno de nuestros tesoros de identidad, es objeto de fraude, y en el mejor de los casos, gancho en ofertas de supermercados. En Cádiz triunfan sus tintos, sus quesos y sus patatas. Los pepinos se indignan con razón.

En la cocina: buen invento la olla programable. Autopista para cruzar media España con la comida de mamá. Comienza el curso de “Cocinando tu futuro”, saber hacer un guiso de papas puede cambiar sus vidas. El Alzheimer también ataca la cocina. Ponga un hule en su mesa, sea práctico. Las algas gaditanas ya están en nuestros platos.

En la prensa: Comeencasa aparece en La Voz Digital, en Canal Sur, la Primera, y en el primer Anuario Gastronómico de Cádiz de 2011. No somos tan malos. Pasan por aquí personajes como Pepe Monforte (referencia gastronómica de Cádiz) y el maestro de cocineros Juan Ramón González (otra referencia de la seriedad en la formación).

En los eventos: Compromiso con la Tapatología, ojeamos para buscar los mejores sabores de nuestros bares; comenzamos el curso académico de la Licenciatura de Tortillología, con clases teóricas y prácticas. Con esto, ganamos todos. Somos jurados de la tapa de Puerto Real, y del exorno de puestos en los mercados (Tosantos 2011). Gracias por confiar en nosotros.

En la crisis: Cáritas lo dice, hay pobreza. Las marcas blancas vulgarizan nuestra alimentación, pero se hacen imprescindibles. Se pierden las amistades, porque la gente cambia en situaciones límites. Da pena dejar cosas que antes fueron buenas. Volver a comprar en los mercados de abastos es fundamental. El mes de agosto se hace más indigno por el hambre. Ayudamos en la recogida de alimentos a lo grande.

En la muerte: Nos dejó la doctora Sofía Cruz, sabia y luchadora por la calidad de vida del estómago. Nos dejó el compañero Víctor, y su espíritu quedó en un rincón de un bar gaditano.

En la ilusión: Nos acercamos a las dos Escuelas de Hostelería de Cádiz: la de Quiñones y la del Consorcio. Sus aulas están llenas de ilusiones y proyectos de cocina. Carlos Petrini en Sevilla, fundador de Slow Food, ilusión por una alimentación universal mejor.

En el Doce: con celo y cuidado portamos la bandera doceañista, y por lo que significa en Cádiz, no debe arrugarse. En estos tiempos, es necesaria la atención a los pequeños detalles, que hacen grandes las cosas. Una ciudad espera su oportunidad.

Son muchas cosas acaecidas alrededor de nuestra cocina, que dentro de casa crea salud y fuera de ella riqueza. Acontecimientos que mueven al hombre, que traen esperanzas, que hacen que se trabaje por mejorar lo que tenemos. No todo es malo. Mis ilusiones están puestas en el cuidado de la tierra, en la cocina y en el trabajo honrado, el que mima hasta el último detalle, el último ingrediente, el que se hace con ejemplaridad, sin contar con la ley, sino con la ética. Creo que con estos factores podríamos conseguir un mundo mejor para todos.

¡Feliz año 2012!