El Consorcio Escuela de Hostelería Cádiz, participada por la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía y el Excmo. Ayuntamiento de Cádiz, inicia su actividad docente en octubre de 1997, con el objetivo de formar profesionales cualificados en diferentes ámbitos del sector de la restauración y hostelería, con un sistema de aprendizaje y formación basado en el desarrollo de capacidades, adquisición de hábitos, actitudes y valores. Todo ello como elemento básico dinamizador de la inserción laboral de la población desempleada, que accede a esta formación, así como incentivo para la creación de empleo estable y de calidad en el sector hostelero. El acceso al mercado laboral alcanza la práctica totalidad del alumnado de este programa.

El restaurante de la Escuela –abierto al público- tiene una capacidad de hasta 60 personas, con un reservado para un máximo de 20. Todas las mesas tienen una excepcional vista a la bahía de Cádiz, con una gran luminosidad. El horario de apertura es de martes a viernes y durante el periodo escolar.

El comedor es atendido por los estudiantes con un servicio esmerado y adaptado a cada ocasión, con detalles técnicos como apertura de vinos, decantados, catas, trinchados a la vista, elaboraciones de platos a la vista, etc, todo ello supervisado por el profesorado correspondiente.

Antes de pesar al restaurante, se ofrece un aperitivo en el bar, con una variada carta de bebidas. La carta se compone de entrantes fríos, entrantes calientes, pescados y carnes, así como una carta de postres y cafés. Es también variada la carta de vinos. Es famoso el menú del día, tipo “Degustación”, aunque para ocasiones especiales y grupos de cierto tamaño existen 8 tipos de menús de banquete con contenidos diferentes.

Cuento todo esto porque en el pasado octubre celebramos en la Escuela un almuerzo con varios miembros de nuestra familia, entre ellos algunos procedentes de Argentina, que visitaban por primera vez Cádiz. Desde la llegada a la Escuela fuimos atendidos con gran profesionalidad por el servicio de camareros. En cuanto al menú, con precio menor de 30 euros, constaba de:

Entrantes: crema de salmorejo con huevo de codorniz y melva en aceite de oliva. Y arroz negro con sepia y langostinos. Pescado: Lomo de bacalao al horno sobre lecho de verduras a la albahaca. Carne: Presa de cerdo ibérico con salsa de moscatel y pasas. Postre: Helado en tulipa, tarta de cuajada y miel, delicia de chocolate. Para el café, petit fours variados.

Todo el grupo salió muy satisfecho por la calidad, el servicio y el precio. Y además, el sitio, inolvidable.