Por lo general, vestía mesas de segunda categoría en las cocinas, donde desayunaban los niños o el servicio. Pero su labor ha sido impagable, preservando los tableros del derrame involuntario de líquidos y de sólidos pegajosos. El hule vuelve a estar de moda, ahora con un diseño más actual. Ahorra manteles de tela, tiempo, trabajo y alegra nuestras mesas. Éste me lo regaló mi tía Adela por mi cumpleaños para la mesita redonda del salón, que ponemos cuando somos más de seis para comer. Me encanta.

Vuelve vd. con imagen renovada….

Así es. He pasado de los tradicionales decorados de cuadros de cocina o de floripondios catetillos a unos dibujos más actuales, animados, más expresivos, porque quiero reincorporarme al mundo laboral, llevo demasiado tiempo apartado de los escaparates, mal visto a causa de las nuevas costumbres del supuesto “estado de bienestar”, hoy realmente amenazado…pero quiero que cuenten conmigo, porque soy alegre, divertido, desenfadado y quito solemnidad a las comidas. Como verá, la campaña de marketing también corre de mi cuenta, …

Sigue siendo Vd. un sustituto de los manteles, ¿no le molesta ser telonero?

Pues no. Siempre he tenido muy claro cuales eran mis funciones: proteger y ahorrar. He estado presente en las comidas más familiares, más acogedoras, en las que se cuentan los cotilleos sin estar pendiente de las manchas. Un hule es un compañero entrañable de la mesa fina o tosca pero amplia, en la que caben todos, en la que se reparte bien la comida aunque llegue uno más. Comprendo que los manteles sean mejores al tacto…pero es que yo evito poner muchas lavadoras.

¿Qué puede vd. aportar a la mesa?

Pues sobre todo la tranquilidad de cuidar la tapa por ser grueso e impermeable y, al finalizar la comida, con un paño jabonoso o poniéndome debajo del grifo, estaré nuevo para estrenar, como si no hubiera pasado nada, manteniendo mis colores vivos ….y duro, y duro, y duro. Soy barato. En algunas tiendas se me compra por metros. Estoy dispuesto a introducirme en los países emergentes, no en Europa, que ahora mismo están intratables con sus líos financieros. Soy un producto español con glamour.

¿Se cree Vd. eterno?

Verá, le confieso que cuando veo a un niño o no tan niño jugando con un cuchillo, me echo a temblar, porque con una sola herida puedo ser hule muerto, perdiendo mi encanto y corriendo el peligro de acabar en la basura o forrando los muebles de cocina en el mejor de los casos, y tampoco es eso…. Antes mi peligro eran los fumadores. Pero no hay trabajo sin riesgos.

¿Algún comentario más?

Pues solo reivindicar la vuelta de los hules a las mesas como elemento estructural de cohesión (estoy que me salgo).  Por eso me he reinventado, porque quiero seguir estando vivo, acompañando las comidas caseras de puchero, filetes empanados y tinto de verano. Un hule siempre en cada mesa, sobre todo con los niños, dejando los manteles de hilo para las grandes ocasiones, que luego no hay quien les quite las manchas. ¡Ah! y por favor, diga también en la entrevista que odio los manteles de papel, porque hay que proteger los arbolitos. Soy un hule responsable, no soporto las pamplinas y estoy dispuesto a marcar tendencias.