Sobre todo lentejas, aconsejó el Banco de Alimentos para esta gran operación de recogida de alimentos, que son buenísimas para la salud. El viernes a las 3 ya estaba montada la gran caja de cartón sobre el palet, preparadas las bolsitas de plástico, pegados los carteles de la campaña, e identificados los voluntarios con sus camisetas. Un supermercado al que nunca fui, el LIDL, camino del Aeropuerto, me tocó para coordinar el equipo que por turnos, ayudaría en esta tarea. El dia, espléndido. Y en la puerta, una negrita con gorrito de lana pidiendo….

Información al público de la campaña al entrar. A todos les sonaba la petición, aunque alguno puso cara de asco al escucharlo. Hay gente pá tó. Y saliendo de la línea de cajas, empezaron a entregarnos de uno en uno, de dos en dos, paquetes de lentejas, y de pasta, y de garbanzos. Una señora se excusó porque dijo llevar encima solo dos euros…. Otra que iba con su marido, nos donó tres paquetes de alubias, diciendo tener tres hijos parados con profesión. Otra mujer madura me contó llorando los problemas de su casa, bajo la contrariada mirada del marido: (no las dejan ni llorar)…me gustó la frase de otra señora elegante :”traigo lo mismo que compraría para mí”. Una joven pareja que parecía despreocupada del mundo vulgar dejó lentejas en nuestra caja. La negrita de la puerta nos dio los yogures que alguien le dejó como limosna. Ella prefiere monedas. Y un señor maduro donó casi medio carro para la campaña: acababa de recibir un riñón y un hígado y conocía el significado de la palabra solidaridad.

Hubo quien dijo no colaborar por estar en el paro. Pues para él serían los productos recogidos. “Zapatero y Rajoy tenían que estar aquí ayudando” -decían los señores mayores-…. Tres chinos que entran a comprar no aportan, se hacen los suecos, mi no entendel… A las personas de color no les pedimos colaboración, tal vez no nos entiendan, tal vez sean todavía más pobres….como en un twitter variado, hemos visto desfilar con rapidez bolsas, carritos, miradas, prisas, pasos, barrigas, mensajes e imágenes sin música de fondo, solo sonido ambiental, el verdadero. Dos personas nos dieron las gracias. Horas de pie, suerte que me puse los botines.

Marcas que no conozco, productos que no uso, pasta, legumbres, aceite también de girasol, galletas, envases de leche, arroces, algunos turrones, cosas amontonadas que luego –en orden y concierto- serán puestas en valor, y tendrán personalidad propia en una casa; porque alguien abrirá los paquetes de legumbres en la soledad de la cocina, los pondrá en cazuelas y les dará una segunda vida caliente. Y los estómagos darán las gracias y en silencio podrán seguir soñando otro mundo mejor.

Muchas miradas he visto esta mañana, tras ellas definidos perfiles humanos. Conocen la realidad, saben lo que hay: un marido, una hija con tres niños, un hermano, un cuñado, un vecino, tal vez todos a la vez, están esperando un cambio, una salida, un alivio. Yo también he visto la cara de la crisis en envases llamativos. Pero mientras tanto, miles y miles de kilos de alimentos salen en busca de un hambre perdida aquí, en Sevilla. Que tengan un bien dia, solo les pude decir.

PD.- Mi más sincero gradecimiento al personal del supermercado LIDL por su gran colaboración, facilitándonos el trabajo y aportando también sus propias donaciones de alimentos. Sois estupendos.