Los textos que crecen con sus lectores, son textos vivos, y palabras llenas de vida se hacen frases, párrafos y libros. Así describe la gestación de su última obra “Otra teología es posible” el doctor Juan José Tamayo, profesor titular universitario, director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III. Tamayo es fundador y Secretario General de la Asociación de Teólogos Juan XIII, e imparte numerosas conferencias en Estados Unidos, España e Hispanoamérica, donde ha sido profesor en diversas instituciones. Es una figura clave en la Teología de la Liberación en Europa. Anoche presentó su libro en la Asociación de la Prensa de Cádiz.

Tamayo ve poco original el título de su obra, aunque sí lo es para el mundo de las religiones, donde todo es absoluto, eterno, perenne e intemporal, por lo que apoyar otra alternativa puede sonar a osadía. Y es que la teología necesita un diálogo con la sociedad. El teólogo tradicional da respuestas del pasado a problemas del presente. Si las religiones pierden relevancia es porque ellas mismas se están autodestruyendo.

“Otra teología es posible” se gestó durante seis años con las experiencias personales del autor en varios foros de corrientes religiosas -desde la teología de la liberación- con las comunidades indígenas de Sudamérica, el diálogo con otras religiones y la participación en debates sobre el papel de la religión en la esfera pública. Según Tamayo, en otras culturas no se habla de religión sino de espiritualidad, profundidad del ser humano, encuentro con la naturaleza (la explotamos y la hacemos sufrir con nuestro desarrollo científico/técnico); se habla de armonía con la tierra sagrada y de convivencia pacífica. La teología es sabiduría, es el buen vivir, no el vivir mejor.

El siglo XX es el más creativo, porque los teólogos fueron capaces de escuchar a la ciudadanía en nuevos contextos históricos. Con diálogo y respeto, la teología deja de ser una disciplina inocua, conservadora, y se ubica en nuevos contextos culturales, para superar el fundamentalismo (político, económico, cultural y religioso).  

Varias son las corrientes en este libro: 1) Teología política pública: se asume la secularización como fenómeno cultural occidental, sin condena o rechazo. 2) Teología de la Liberación: en lugar de controlar las conciencias, la religión puede ser fuerza de liberación, el corazón de un mundo sin corazón. 3) Teología feminista: reconocimiento de la mujer como sujeto moral, la mejor seguidora de la religión, con derecho a responsabilidades y dirección, emancipación civil y religiosa. 4) Teología de las religiones: las religiones deben ir juntas, ninguna es camino único para la salvación.

Entre estas cuatro corrientes teológicas se elabora la interculturalidad y el pluralismo interreligioso desde la perspectiva de género. Es teología crítica. El catolicismo fue religión única por imposición (pluralismo reprimido). La interculturalidad aparece en el mundo de la educación y se amplia a la filosofía, la teología, la sociología… La cultura occidental no es la cristiana, aunque la creamos universal. El cristianismo, que fue un elemento colonizador, con las nuevas teologías llegadas de Sudamérica es lo contrario, descolonizador.

Antonio Machado, un adelantado a su tiempo, expresó “tu verdad no, la verdad, y vamos a buscarla juntos…”