En Sevilla, un 1 de octubre de 1971, se recibió la primera llamada. Desde entonces miles de ciudadanos han buscado su consejo y su guía. La Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza es una entidad social, fundada por Fray Serafín Madrid, creador de otras iniciativas progresistas y novedosas en el mundo de la rehabilitación psicológica y el trabajo social, y declarada de “utilidad pública” en 1972. Es una entidad de voluntariado pionera en la promoción de la salud emocional y, especialmente, de las personas en situación de crisis individual, familiar o psico-social. La persona que llame encontrará alternativas que la convencerán de que es capaz de afrontar sus problemas.

Actualmente, en la era de internet, redes sociales, móviles y correos electrónicos, la incomunicación está más presente que nunca. Además, desde que se inició la crisis, en Sevilla han aumentado un 15% el número de llamadas recibidas. La depresión o las crisis de ansiedad están a la orden del día, pues a pesar de vivir acompañados, no es tan fácil saber comunicarnos. Por eso acuden al Teléfono de la Esperanza. También consultan problemas de relación con parejas, hijos o conflictos del ámbito laboral.

El perfil del llamante es el de una persona de entre 30 y 50 años, sobre todo mujeres. Hay también un colectivo de personas habituales, “los llamantes crónicos”, por la excesiva frecuencia en acudir al Teléfono, actuando con cierta “dependencia”. Por ello, el orientador además de hacerle sentirle bien, debe darle a entender que debe actuar y afrontar su conflicto o problema. En la Fundación insisten en que el Teléfono de la Esperanza no debe ser el último recurso sino la primera opción para acudir. Es muy normal el llamante con “decisión de suicidio”.

El Teléfono de la Esperanza organiza talleres gratuitos para mejorar la salud emocional. Está vinculado formalmente con la OMS y tiene convenios de colaboración con varias universidades nacionales y extranjeras. Son 60 los voluntarios sevillanos involucrados como orientadores y coordinadores.

El Teléfono de la Esperanza tiene cuatro líneas de actuación: a) intervención en crisis, con 24 horas de atención gratuita; b) promoción salud emocional, con grupos; c) promoción del voluntariado, con “agentes de ayuda”, y d) cooperación internacional. Está presente en 25 provincias españolas, en Oporto (Portugal) y en 11 países de Latinoamérica, así como en Zurich (Suiza) y Londres (Reino Unido), y tiene proyectado un centro en Miami (USA). Es el resultado de una comisión integrada por sociólogos, psicólogos, médicos, trabajadores sociales, sacerdotes y representantes de diversos medios de comunicación social, que analizaron los problemas más graves de la sociedad, evaluando los prometedores resultados obtenidos a través del nuevo servicio por teléfono.

Funtes: la propia web y el diario El Mundo