El pasado jueves, los estudiantes del Ciclo Medio de Servicios en Restauración, de la Escuela de Hostelería Fernando Quiñones de Cádiz, tuvieron la suerte de recibir las enseñanzas magistrales de la prestigiosa sumiller y enóloga gaditana Josefina Armental. El título de la charla: “El vino y su servicio”. La experta ponente, transmitió a los estudiantes, además de principios técnicos, valiosos consejos para el trabajo y la propia vida. Tanto el contenido como el método didáctico fueron un canto a la esperanza de mejorar este mundo desde la profesionalidad y el respeto de unos con otros. Estos encuentros didácticos se enmarcan en el programa desarrollado por el departamento de Actividades Extraescolares y Complementarias de esta escuela de hostelería, perteneciente a la Diputación de Cádiz.

Josefina Armental, diplomada superior en análisis sensorial de vinos, está considerada uno de los sumilleres más destacados de España. De gran experiencia docente, ha sido responsable en los cursos de sumilleres impartidos por la Junta de Andalucía y por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Josefina fue elegida como la quinta representante española con otros 50 sumilleres internacionales por la revista Opus Wine, en las jornadas de Top Wine y del primer Congreso Internacional de Sumilleres. Es colaboradora de la Escuela de Hostelería Fernando Quiñones, y una de las propietarias de la tienda de vinos Magerit, ubicada en el barrio de la Alameda en Cádiz, uno de los mejores establecimientos especializados en vinos de nuestro país.

La charla comenzó repasando los motivos que han llevado a estos alumnos a ingresar en la escuela de hostelería en busca de un futuro profesional, destacando el sistema de jerarquías en el trabajo, hoy mal visto. Pero Josefina les conminó a tener aspiraciones, a ser ambiciosos, para no quemarse. (De camareros a Jefes de Sala o incluso a propietarios). La primera condición es el respeto y educación, pues la restauración es más que servir una mesa, y el aspecto es fundamental: afeitado, fuera piercings, y no a los perfumes demasiado agresivos, sobre todo para los sumilleres. Las manos llevarán una manicura mínima y los anillos serán discretos. Cuando el cliente vuelve al restaurante, se está asegurando nuestro puesto de trabajo.

Armental mencionó cómo la coctelería constituye hoy una especialidad prestigiosa en la restauración, celebrándose concursos nacionales e internacionales, con premios sustanciosos e interviniendo en fiestas exclusivas. Pero trabajar no significa ganar dinero. Destacó la importancia de conocer al menos un idioma.

Viendo cómo enseñaba a estos jóvenes chavales, futuros empleados de la restauración, me preguntaba yo cuan necesario sería formar y pulir también no solo al camarero chapucero y poco profesional o al cocinero sin oficio, sino también al cliente, al comensal maleducado y en general a todo aquel colectivo que interacciona en los establecimientos de restauración sin ningún respeto, educación ni cortesía, desprestigiando nuestro escaparate turístico. Comer y beber son actos llenos de significado cultural y social, y además contribuyen a la dinamización de nuestra economía.

El estilo directo y tajante de Josefina Armental ante su audiencia estudiantil me ha hecho seguir confiando en los maestros que enseñan porque saben, porque lo llevan dentro y porque lo han aprendido a base de duro trabajo y horas. El blog de Pepe Landi también lo ha visto así.