No es la de Chiclana, de menor tamaño y color más oscuro. Esta butifarra la compré en el mercado del Rosario de Cádiz, al charcutero Félix Rivas, que tiene de todo.  Procede de Benaoján, pequeña localidad de la provincia de Málaga, cuyo fuerte es la chacina. Tiene un sabor exquisito, gracias a su buen aliño. Por no saber cómo ponerla en la mesa en un fin de semana de desorden, y para que no se me estropeara, preparé con ella una sabrosa lasaña de calabacines. Salió de lujo.

Ingredientes: 16 placas de lasaña precocida, 300 g de butifarra, ¾ kg de calabacines, un puerro, una cebolla, bechamel, queso parmesano, orégano, aceite de oliva v.e., y tomate frito casero del mío, medio vaso.

Elaboración: primero puse las placas de lasaña en agua templada a remojar, como veinte minutos o media hora. Luego, me puse con la bechamel, en la thermomix: 600 g de leche, 110 de harina, 50 de mantequilla, 1 cucharada de aceite, nuez moscada, pimienta y sal. Verter todos los ingredientes en el vaso y mezclar 10 segundos, velocidad 5. Programar 8 minutos, temperatura 100 y velocidad 3. Y reservé.

A continuación, en un perol, puse a pochar el puerro y la cebolla, todo muy picado, como unos quince minutos. Luego añadí los calabacines en rodajas y dejé que se saltearan un poco, para luego añadir el tomate frito con un poco de sal y orégano. Lo dejé todo pochándose a fuego lento una media hora aprox. Mientras tanto, fui troceando la butifarra.

Luego, en una fuente de horno (calentando el horno previamente), coloqué placas de lasaña, la mezcla de los calabacines salteados con el tomate, los trozos de butifarra (que no necesitan cocción), más placas y al final la bechamel y el queso rallado parmesano. Todo ello, a gratinar, unos 20 minutos, 170º.

El resultado, espectacular.