Ya sé que pasó la temporada de guisantes. Pero yo los tenía congelados desde hacía varios meses, pelados por supuesto. Aunque también hemos tomado revueltos de guisantes con jamón –plato exquisito-, en esta ocasión se trata de un plato caliente, como estofado, contundente, y que nos encantó a todos. Ahí va.

Ingredientes: ½ kg de guisantes frescos (o congelados en casa) dos cebollas, 2 ajitos, 100 g de buen jamón picado, aceite de oliva virgen extra, sal, 1 hueso de jamón ibérico, un vasito de vino blanco y un pimiento choricero (en remojo por la noche).

Cocemos los guisantes unos quince minutos con el laurel, el hueso de jamón y una cebolla, añadiendo los guisantes si están congelados cuando hierva el agua. Reservar y tirar el hueso. Picar la cebolla y los ajitos y  pochar en aceite 10 minutos con el pimiento choricero; batir, añadir el jamón picado y saltear con los guisantes, añadir el vino y el caldo de los guisantes que teníamos reservado (solo el caldo necesario). Con media hora será suficiente.