Ir de compras por Asia, Oceanía, África o Sudamérica, pero a un precio digamos “razonable”, es decir, sin engordar por los distribuidores, es posible en la tienda Punto Solidario, situada en la plaza de Santo Tomás de Cádiz. Unos cuarenta voluntarios colaboran de manera altruista en buscar, administrar, decorar y vender en este pequeño y coqueto local, en un proyecto puesto en marcha por la parroquia de Santo Tomás, a instancias de Juan Piña, su párroco, experto en este tipo de iniciativas, pues inauguró otra similar en San Fernando en la calle Rosario. Los fabricantes de estos productos de comercio justo son países pobres o en vías de desarrollo, con este sistema de negocio encuentran una remuneración justa para el trabajo de sus manos.

Punto Solidario abrió sus puertas a finales del año pasado y ofrece muy buenas sugerencias para regalar con objetos de artesanía, juguetes, bisutería, y también productos textiles y de alimentación.

En nuestra visita compramos café (muy selecto y aromático), vinagre de vino con hinojo y limón, mermelada de fresa, hongos secos (creo que para revueltos van muy bien), galletas con miel y anacardos, soja en grano y azúcar integral de caña. La cuenta no llegó a 20 euros. También vi una gran variedad de licores y vinos, chocolates, caramelos y legumbres.

Las tiendas de comercio justo son una buena alternativa para comprar productos distintos, de buena calidad y procedencia ecológica. Además, el buen gusto de los artículos de bisutería, decoración y textiles los convierte en buenas ideas para regalar.

No es éste el único proyecto que desarrolla la Parroquia de Santo Tomás. Como otras, mantiene su delegación de Cáritas, tan necesaria en estos tiempos de crisis para tantas familias. Además, desde hace cuatro años sostiene económicamente una guardería de niños en Perú. Esta parroquia es un ejemplo de que con afán e ideas puede ayudarse tanto aquí como  en otros pueblos lejanos. La tienda es otro reto perfectamente resuelto.