Para Comeencasa, la cocina es un espacio único, apasionante, con fuerte personalidad, y un instrumento privilegiado capaz de mejorar el mundo. El fuerte idealismo de este blog le lleva no solo a convivir sino a dialogar con los elementos que viven, trabajan y acaban sus días en la cocina, personajes inanimados testigos de la historia cotidiana de todas las cocinas y que llegan a tener vida propia. Y son tan importantes sus funciones, que todos ellos tienen mucho que contar.  De eso se trata en este post: de que estos objetos expresen al lector sus emociones, pensamientos, preocupaciones y proyectos, que también los tienen. Aquí va una selección de ellos: el producto del campo (una cebolla),  el tiempo ( un reloj de cocina), el producto manufacturado (una croqueta) y un clásico electrodoméstico (un frigorífico).  Todos ellos hablarán en primera persona. Animo a los que queráis saber más del resto de los actores, a visitar la sección de mis entrevistas.

La cebolla es la base de casi todos nuestros sofritos, nuestros fondos de arroz, nuestros aliños e incluso nuestros potajes. Es realmente imprescindible. En formato tradicional o como cebolleta, añade sabor, agua y consistencia a las recetas. Pero nos hace llorar en su estado crudo. Dicen por ahí que para no soltar lágrimas lo único es mascar chicle mientras se pela la cebolla. Aún no lo he probado.

El reloj de cocina es el testigo del tiempo total y parcial que transcurre en nuestros fogones. Hoy la mayoría son electrónicos, y van incorporados a los mismos electrodomésticos, con avisadores. Pero el reloj de pared es una referencia casi romántica a las horas y los minutos que se nos han ido guisando. El reloj lo controla todo y lo supervisa todo. Yo no puedo vivir sin él.

La croqueta es uno de los bocados más clásicos y apetecibles. En su interior viajan los más variados ingredientes, desde carnes, pescados y verduras. Parecen fáciles pero su preparación es una auténtica ciencia. No sé quien la inventó, posiblemente viene de la llamada cocina de aprovechamiento, nacida en los años de escasez. No hay nada como ofrecer una croqueta dentro o fuera de casa. Mis favoritas son las de bacalao.

Un frigorífico, es un invento moderno por depender de la electricidad. Pero ciertamente debería haberse descubierto antes, por lo mucho que ayuda a la conservación de los alimentos, a la organización de la cocina, y al espaciado de las compras en los hogares. En sus modalidades de refrigeración y congelación, el frigorífico es uno de los personajes más queridos en la cocina. Tanto que cuando se estropea tras muchos años de uso, todos quedamos consternados. Además, admite a todos en su interior.

La cocina y su mundo, es el objetivo de estas pequeñas entrevistas, que nos van a aportar información de lo que sucede en la habitación que acoge los fogones. Y es que la cocina te habla, escúchala.