Una web médica dice que la pirámide alimentaria es «un instrumento didáctico en que se agrupan los diferentes alimentos según la proporción que de ellos se precisa en la alimentación diaria del individuo adulto sano”. Y por otro lado, la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, está convencida de que los avances en la investigación en nutrición y salud hacen necesario cambiar algunos de los mensajes de esta pirámide, que se usan para promocionar hábitos saludables, concretamente, para las frutas y hortalizas, frutos secos, legumbres y lácteos, incluso para las bebidas alcohólicas.

Para empezar, Giuseppe Russolillo, presidente de la Asociación, subrayó que las normas de vida y alimentación saludables para la población, deben venir de la autoridad sanitaria, y no de las sociedades científicas o profesionales. De este modo, los mensajes no llevarán asociados conflictos de intereses. En resumen: los consejos y recomendaciones sobre la dieta estarán basados en la evidencia científica.

Por ello, propone llevar a cabo algunas reformas en la pirámide de la alimentación como: colocar frutas y verduras en la base de la pirámide, promocionar el consumo de cereales integrales, los frutos secos y el buen aceite de oliva, potenciar las legumbres y retirar las bebidas alcohólicas. Veamos.

En la base de la pirámide, donde antes estaban los farináceos (cereales y derivados de arroz, pan y pastas y patatas), ganan posiciones las hortalizas y las verduras. La causa se debe a su influencia demostrada en la prevención de enfermedades crónicas como las cardiovasculares y el cáncer. Y son también saludables por sus nutrientes integradores y protectores y los compuestos antioxidantes. Este paso supone la promoción de una alimentación más vegetal. La OMS recomienda un consumo igual o superior a 600 g diarios de frutas, hortalizas y verduras. La conocida Asociación “5 al dia” aconseja una ración de frutas  (140-150 g en crudo y limpio), que supone la cantidad diaria de 420-450 gramos. No obstante, se come menos fruta de la necesaria, según encuestas.

En el segundo escalón de la pirámide, se colocarían los cereales, pero integrales. Se ha demostrado que a más refinamiento de cereales, menos saludables para el corazón. Hay que disminuir el consumo de grasas trans y saturadas, aumentando el consumo de cereales integrales, como el mijo, el cuscús, o la quinoa.

Por otro lado, las legumbres mejoran posiciones en la pirámide. Son alimentos funcionales por su compleja y completa carga de nutrientes y elementos no nutritivos pero fundamentales para la salud. Contienen abundantes hidratos de carbono, llevan proteínas vegetales y carecen de colesterol y grasas saturadas, por lo que pueden sustituir a las carnes. Y son completas, combinadas con cereales como arroz, pasta o cuscús.

En cuanto a las grasas buenas –aceite de oliva (monoinsaturados) y frutos secos (poliinsaturados)-, solo tienen efectos beneficiosos para la salud cardiovascular. Antes se colocaban en la cúspide de la pirámide y hoy, consumidos con moderación, son reguladores del peso y de gran aporte de fibra.

La leche y sus derivados no se parecen entre sí. No es igual la leche que el queso. Se aconseja informar a la población de otras fuentes de calcio, como las sardinas y los boquerones, los frutos secos o las verduras de hoja verde, aconsejándose incluso una menor frecuencia en el consumo de leche y yogures.

En su justa medida debería quedarse la proteína animal, prefiriendo las carnes blancas a las rojas. Mejor si las proteínas vienen del pescado blanco o azul, los mariscos, los huevos, el jamón o los quesos, todo ello a lo largo de la semana.

En el vértice de la pirámide solo habría un mínimo sitio para lo superfluo e innecesario: bollería, repostería, refrescos, salsas y cremas grasas (mantequilla, margarina sobre todo, y mayonesa son innecesarias para una dieta sana).

Y por último, solo se aconseja el agua como bebida. No tienen en cuenta las bebidas alcohólicas incluso vino o la cerveza. Sobre ambos habría que ampliar la información, ya que hasta ahora se han considerado alimentos saludables, si se beben con moderación.

Más información:http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/adulto_y_vejez/2008/09/30/180387.php