Ya no puedo más, ha sido el colmo; un servidor, eterno actor secundario de la alimentación, que a nadie ha importado nunca….¿qué puede significar un pepino como yo, que solo sirvo para acompañar a otras hortalizas de más jerarquía?. Mi personalidad ha pasado desapercibida. Y la prueba más evidente es que Charo, la bloguera de Comeencasa, ni siquiera tiene una foto mía…..he sido durante mucho tiempo telonero del gazpacho, y de algunos aliños o piriñacas gaditanas y poco más. En el poniente almeriense –donde he pasado los mejores años de mi vida- me han reproducido de manera desorbitada para la exportación, y yo sin quejarme. Luego me han llevado con duras normas de control a otros países, -dicen- que más desarrollados……y allí he estado formando parte de las ensaladas de los europeos más avanzados. Eso me ha servido para conocer otras verduras y sobre todo estar al día de las tendencias en la alimentación, que luego encima le llaman a uno cateto.

Pero la culpa la tengo yo, por juntarme con otras hortalizas de dudosa reputación, esas que se llaman brotes, y que –a mi modesto entender- no son trigo limpio, simplemente están de moda. Y al final, he pagado yo que soy totalmente justo, por pecador de bacteria desconocida. ¡Qué asco! Ustedes perdonen, pero hoy necesito desahogarme, y el movimiento 15-M me está justificando, es que ya está bien. Yo hago mi trabajo de nacer, crecer, desarrollarme y conservarme en las mejores condiciones para consumir en crudo, cosa que no todos pueden hacer, porque además he contribuido a crear riqueza, a aumentar el nivel de vida en el campo español… y al final, en Alemania, uno ha sido desprestigiado, insultado, despreciado y llevado a la destrucción más humillante echándose a perder, en lugar de servir de alimento digno y saludable, lo que yo siempre he defendido.

El feo asunto del E-Coli me ha dado un buen puyazo, estoy tocado, mi nombre está en entredicho; pero también han quedado mal los alemanes, ellos tan eficaces, tan listos, tan ordenados y tan rigurosos…..menos mal que en mi país han seguido confiando en mí, y me han seguido llevando a sus mesas. Nada como mis paisanos, mis mejores rodajas para ellos.

Yo no quiero pasarme de listo, pero estos brotes no sabemos ni cómo se han cultivado, ni qué les han puesto….¿y si son transgénicos?, no sé, no sé…..tendré que seguir leyendo las informaciones que salgan sobre este escándalo, que ha hecho perder dinero y fama al campo español. Yo solo diré que mi origen es limpio, y mis nutrientes son lo mejor para depurar, alimentar y refrescar en la dieta diaria. Ahora estoy indignado con esa pandilla de inútiles, que no distinguen lo claro de lo dudoso.

A partir de hoy voy a concentrarme en todos los mercados de abastos, con una pancarta de lo más activista: “Soy un pepino, no un brote asesino”. Ya no soy un ciudadano-hortaliza resignado. La mala gestión política ha llegado hasta nosotros, los humildes pepinos, ¡qué barbaridad!

Y ahora, repitan conmigo ¡Viva el pepino español!