Experiencia por el pasado, y sabiduría para aplicar en la misma boca del porvenir. Ambas cosas reúne esta cuchara de factura clásica, de tamaño mayor que el que actualmente se maneja. Doña Cuchareja fue literalmente “mangada” de una prestigiosa venta de Medina Sidonia, en Cádiz, pero no por la cara, sino con el permiso de la autoridad competente. En nuestra defensa, alegamos que por la antigüedad de su diseño ya no hacía juego con las demás. Hoy forma parte de los fondos patrimoniales propios de Comeencasa.

¿No echa de menos aquellos maravillosos años en la prestigiosa venta de Medina?

Pues no, la verdad. En el cajón de los cubiertos de Comeencasa, convivo con los de moderno diseño en acero inoxidable. Yo tengo muchos años, pero me conservo estupendamente y no desentono en absoluto con los cubiertos actuales. Es normal, mi trabajo me ha mantenido. No me negará que aún disfruto de unas curvas estupendas….(es que también voy al gimnasio entre plato y plato, y recibir el chorro de agua fría o caliente del grifo o del lavavajillas me viene muy bien para la espalda, me mantiene en forma….)

Pues sí, le veo en buena forma…

Es que es de cajón, mi misión ha consistido siempre en llevar a la boca platos tan clásicos y tradicionales como los potajes de todo tipo, las sopas y los purés de verduras, trabajando siempre con la mejor materia prima. Soy la más ecológica de los cubiertos. No olvide que mi hermana pequeña, la cucharilla, a la que siempre he protegido, se encarga de los postres, flanes, helados, etc., y, aunque más ricos, tienen más inconvenientes que mis platos, pues añaden demasiadas calorías.

Vd. ha creado una actividad muy casera: el cuchareo…

Es cierto, y estoy muy orgullosa de ello. Antes, hace muchos años, la olla era el medio básico para alimentar a la familia; de hecho yo no necesitaba marketing ni blogs para difundir mi cultura. Hoy es absolutamente necesario. Las pizzas no pueden comerse con cuchara, ya ve vd., y las hamburguesas de hoy tampoco….Pero yo represento el buen comer y sano, y siempre debería estar en la mesa. De lo contrario, mala señal.

¿Qué tal se lleva con el resto del equipo?

Yo nunca doy problemas. Mi lema es ponerme a trabajar y no quejarme, por eso soy siempre bienvenida. Soy de pueblo y a mucha honra. Además trabajo en comida fría y caliente, es decir, que me adapto fácilmente a las temperaturas y al formato de servicio, sea plato o tazón.  Soy de una generación de cucharas todo terreno, que preconizan tomarse por obligación todo lo que hay en el plato, con salsa incluida, no como el tenedor, que es mucho más selectivo, o el cuchillo, que es un mero auxiliar. Como verá, digo lo que siento, yo no tengo tantas tonterías.

¿Pero cómo encaja Vd. en la cocina actual, la de fusión, la del emplatado minimalista?

Pues yo me veo bien, simplemente que habrá comidas en las que no trabaje, pero siempre nos quedará una sopita, un caldo, sin olvidar al gazpacho andaluz o el salmorejo. Con ellos he vuelto a rejuvenecer. Y además la semana pasada trabajé mucho, pues fui protagonista en las múltiples caceroladas de los movimientos 15-M, necesitados de una cuchara resistente para hacer ruido. O sea, que estoy de plena actualidad. Y además, en esta ocasión recordé que los políticos en sus comilonas solo querían langostinos y jamón, pasando de mí. Pues ahora, que se aguanten con el ruido…ellos lo han querido.