Al cumplirse dos años al frente de la Consejería de Agricultura, los periódicos del Grupo Joly publicaron una entrevista a Clara Aguilera. En este tiempo la consejera ha tenido que afrontar asuntos tan complicados como la grave crisis económica actual, el cierre de explotaciones ganaderas, la bajada de precios del olivar, la competencia con los mercados emergentes, y el control de la nueva Política Agraria Común. No obstante, esta granadina confiesa que lo más duro ha sido tener a enfrentarse a quien no tiene empleo y al agricultor que no recupera sus inversiones, por no ingresar ni para cubrir costes.

Todas estas cuestiones que están ocurriendo en el campo andaluz, afectan a los productos que comemos del campo, a nuestro consumo, y al mercado de la alimentación en general. Por eso creo necesario escuchar las noticias que nos llegan de la tierra y de sus autoridades, supuestamente responsables de controlar y regular –hasta cierto punto- la distribución en el sector agrícola.

Se le preguntó en la entrevista por la dura guerra futura por los alimentos; a lo que Aguilera subrayó la necesidad de cuidar la agricultura europea. Otro tema cuestionado fue también la competencia de los productos agrícolas de Andalucía, distinguiendo la consejera entre productos muy competitivos –los hortofrutícolas- y productos con mayores dificultades, como el aceite de oliva y los del sector ganadero. Al hilo de la cuestión, insistió en la profesionalización de la comercialización con la adecuada dimensión empresarial, para así poder aumentar la renta de los agricultores.

Admitió Aguilera lo negativo de la imagen de la política agraria en España, que ella justificó por motivos complejos. A todos los ciudadanos importan los productos alimenticios y sus precios….Y es que si no hay agricultura no hay zonas rurales en Andalucía. El campo es un sector económico que produce alimentos y que además, configura nuestro territorio, pues de lo contrarios todos viviríamos en las grandes ciudades.  Todo el mundo quiere que se sigan produciendo espárragos en la Vega, y que un tomate sepa a tomate y sin productos químicos. Pero para eso hay que proteger la agricultura. Porque a la tienda llega el espárrago de Granada y el de Perú, y a veces la competencia es difícil.

Fue inevitable aludir a la condición actual del agricultor o ganadero, símbolo del trabajo precario. Pero la Consejera declaró que en este sector no se valora el trabajo, pues el propio agricultor no tiene un buen concepto de lo que hace, como si fuera una situación marginal; incluso prefiere que sus hijos se dediquen a otra cosa. En otros sectores esto no sucede. Es un problema de autoestima, pero también hay quien vive y bien de la agricultura. La autoestima es fundamental para hacer más atractiva la agricultura y la ganadería, y obtener una buena rentabilidad económica. “Si un joven ve que va a obtener una renta digna, seguro que se dedicará al campo y no dejará su pueblo para ir a la ciudad” expresó.

Clara Aguilera habló de que las nuevas tecnologías han mejorado la calidad de vida en el campo. Ahora las trabajadoras de la tierra están incluidas en el régimen general de la seguridad social. Antes los eventuales no tenían subsidio agrario; ahora obtienen derechos de subsidios y pensiones. Una gran conquista, hecha treinta años después, con lo se puede asumir el coste de la cotización de los empleados. El campo ahora puede vivir mucho mejor.

E ineludiblemente, se habló de la crisis, de la economía sostenible, la innovación, a través del sector agrícola. Para la consejera, la agroindustria tiene que ir a la investigación y a la innovación de nuevos productos. No es solo cultivar las mejores patatas del mundo, o el mejor aceite, se crea riqueza y empleo apostando por la investigación y la innovación. De ese modo, las empresas se sitúan en mejor lugar.

Y algo muy importante: sobre la denuncia del desfase entre precio de origen y final, de hasta el 800%, Aguilera aduce que no se puede intervenir, aunque lo piden las organizaciones. “Estamos en una economía libre de mercado. Lo único es eliminar eslabones, a través de cooperativas, empresa propia, etc.” dijo.

Y además, con la reforma de la PAC. Andalucía va a pasar a región competitiva….por ello es preciso reforzar la renta agraria andaluza. De ahí que sea necesario defender sectores más débiles actualmente como el aceite de oliva y los ganaderos.

Creo que sería muy interesante conocer más sobre la vida y el trabajo en el campo, sus canales de distribución, sus métodos de investigación y desarrollo y sus problemas relacionados con la competencia de otros mercados emergentes. Al fin y al cabo todo eso nos afecta en nuestra mesa.