El genial dibujante Mel, humorista en Diario de Cádiz, dedica su viñeta diaria a las cuestiones relacionadas con la injusticia y los derechos humanos: creo que no hay nada mejor para dibujar en los duros tiempos que corren. Esta mañana –de nuevo- lo ha bordado. Se ha referido a la movida ciudadana que ha salido a la calle en las principales capitales españolas, bajo el movimiento Democracia Real Ya.

Sobre la movilización bautizada como del 15-M, dice hoy el columnista Eduardo Jordá, que hay de todo: militantes antisistema, piratas informáticos, estudiantes sin futuro laboral, subempleados que cobran 300 euros al mes por trabajos que antes pagaban 3.000, jubilados que temen perder su pensión, abuelos que pagan la hipoteca de sus nietos, prejubilados con 50 años, parados de larga duración…pero el caso es que todos ellos han salido a la calle, de todas las edades, con sus propias pancartas caseras, ninguna hecha en imprenta por ningún partido ni organización sospechosa. En realidad ha sido un éxito de las redes sociales.

Una importante movida ciudadana en vísperas de unas elecciones que no son más que lo mismo: promesas, promesas, disimulos, ocultaciones, y uso interesado de las técnicas clásicas de comunicación. Todo ello en una sociedad que se ha empobrecido claramente en los últimos años, o tal vez es que nunca ha dejado de ser pobre. Ahora solo necesitamos confianza en el futuro, y esto será más fácil si se trabaja con honradez, es decir, si la ética vuelve a nuestra conducta. Los malos ejemplos tienen que salir de nuestra vida. ME GUSTA.  

Pero lo mío es la cocina, ética también, por supuesto. Y también me ha gustado la entrevista que la página Eroski realiza a Alicia Roura, doctora en dietética y responsables de hábitos alimenticios de la Fundación Alicia, quien concibe la cocina como la principal herramienta para mejorar la alimentación de las personas. Bien mirado, la cocina es el centro de nuestra vida familiar, porque en ella desarrollamos habilidades para influir en nuestra salud. Otra cosa es la necesidad de movilizarse, o al menos protestar contra los malos productos que nos venden, por la mala calidad, en un momento en el que el consumidor está sufriendo las consecuencias de la crisis. Y con la comida no se juega. ME GUSTA.