En medio de un ambiente de crisis, paro y también desgana,  hay gente que se atreve a echar a andar, que ve muy claro sus objetivos y que está dispuesta a luchar a pesar de la situación. He escogido como tema del mes de mayo el de este grupo de emprendedores digno de admiración, con una muestra de cuatro casos que pasaron por Comeencasa (dos de Sevilla y dos de Cádiz).  En todos ellos brilla la ilusión, las ganas de trabajar, y sobre todo una idea nueva, distinta, rondándoles la cabeza. Va por ellos este post homenaje, deseándoles toda la suerte del mundo. Ellos son jóvenes y sobradamente lanzados, que es lo que la sociedad necesita.

Los primeros: los hermanos Fran y Ernesto Fedriani deciden abrir un bar en el barrio sevillano de Triana, contando para ello con su buen hacer y su imaginación para la cocina. El establecimiento se llama La Fábula y estará abierto todo el día. Su producto estrella será la ensalada Fedriani.

El segundo: Fidel Pernía, abre un obrador de pan artesano y creativo, mezclado con frutas y productos naturales. Con su trabajo está consiguiendo volver a humanizar el pan, pues respeta los tiempos de fermentación y emplea los mejores ingredientes. Esto sí que es pan.

Las terceras: tres chicas jóvenes gaditanas y universitarias, Mónica Medina, Raquel Velázquez y Consuelo Guerra, pusieron en marcha la empresa Suralgae para comercializar las algas marinas procedentes de los esteros, con destino a la alimentación. Su proyecto está siendo todo un éxito.

Los cuartos: la Bodega Luis Pérez, situada en Jerez, está a punto de inaugurar un modelo de bodega del siglo XXI. Acogerá un museo del viñedo, bodega subterránea, salas de catas y salones de eventos y celebraciones. Con sus tres marcas de tinto Garum, Samaruco y Petit Verdot está prestigiando y potenciando el enoturismo.

Y acabo de leer una noticia que me ha encantado: National Geographic ha premiado el proyecto de dos jóvenes gaditanos estudiantes de la Universidad de Cádiz, con una beca de 100.000 euros. El premio, perteneciente a las llamadas “becas soñadores” está destinada a estudiantes universitarios comprometidos con la conservación del medio ambiente. Su proyecto se titula “Experiencias de uso y manejo de salinas artesanales: desarrollo integral de un sistema en proceso de desaparición”. De los 146 proyectos presentados, el jurado eligió a éste como el mejor, presentado por Adrián Sánchez Barea y Antonio Jesús Rivero. Servirá para la puesta en valor de una vieja salina tradicional emplazada en el parque natural de la Bahía de Cádiz, en el término de Puerto Real. La salina se convertirá en una casa escuela para recuperar la tradición en generaciones venideras, dedicándose también al ecoturismo esta salina abandonada.