Dice mi hijo que trabajo poco con la pasta. Es cierto, no es de mis platos favoritos, pero está claro que hay que trabajarla, es decir, probar nuevas combinaciones y estilos al cocinarla. En esta ocasión, tomé esta receta de una de mis páginas favoritas, Directo al Paladar, que a su vez la cogió del libro “200 recetas bajas en grasas”. Estos macarrones –muy fáciles de hacer- están riquísimos y además son mucho más ligeros de este modo. Los recomiendo.

Ingredientes para 3 personas:

300gr de macarrones, 300 g de tomates cherry, 3 cucharadas de nata líquida, un diente de ajo, un poco de buen pimentón, una pizca de romero, vinagre de Módena, aceite, sal, pimienta y queso parmesano para servir.

Lo primero, hay que calentar el horno a 200º. Luego, en una fuente para asar, colocamos los tomatitos cherry partidos por la mitad y les añadimos el chorrito de aceite, el vinagre, el pimentón, la nata y el romero al gusto y el ajito picado con la sal y la pimienta. Todo ello lo vamos mezclando en la fuente. (mantequilla para cocer los macarrones, opcional).

Ponemos la bandeja en el horno y dejamos que se asen 20 minutos aprox, hasta que estén blanditos.

Mientras, tanto, cocemos la pasta, en una olla con agua hirviendo y sal (yo le pongo además una cucharada de buena mantequilla), durante los 10 minutos de rigor (también según el tipo de pasta).

Una vez la pasta cocida, se escurre y ya solo queda mezclarla con los tomatitos ya asados. Conviene servir enseguida. En casa nos encantó y desde luego noté que el plato es muy digestivo, aunque muy sabroso.