No hay publicación económica o turística que se precie que no traiga alguna receta. Ésta de los garbanzos ayamontinos (de Ayamonte, Huelva), la encontré en una de ellas, antes de que fuera a la papelera de reciclaje. Es muy sencilla, de hecho se habla de utilizar garbanzos ya remojados para elaborarla, a fin de ganar rapidez. Pero el tiempo en la cocina no es mi mayor preocupación, sino que salga bien el plato, que guste a todos y que me dé la tranquilidad de ser lo más sano posible.

Ingredientes para 4 personas:

Cuatro puñados de garbanzos (unos 300 gramos supongo), 2-3 pimientos verdes de freir, un ajito, 250 g de tomate frito casero, una copa de vino blanco o manzanilla, 100 g de taquitos de buen jamón ibérico, sal, aceite y algo de agua.

Elaboración: Cocer los garbanzos con algo de verdura, laurel y un hueso pequeño de jamón. Escurrirlos, conservando algo del caldo por si hiciera falta. Estarán tiernos en algo más de una hora, teniendo en cuenta que hay que añadirlos al agua ya caliente en su cocción.

Mientras tanto, en un perol con aceite, sofreímos los pimientos troceados pequeños junto al ajito picado; una vez pochados, añadimos el tomate frito, removemos y añadimos el vino hasta evaporar (unos 10 minutos).

A continuación, ponemos en la olla de los garbanzos ya escurridos (tirando las verduras y el hueso que utilizamos) todo el sofrito, y lo tenemos a cocción media unos 15 minutos. Al final, cinco minutos antes, añadimos los taquitos de jamón.

Es un plato muy sabroso, aunque muy calórico. Está aún mejor al día siguiente. Aconsejo acompañarlo de un primer plato de gazpacho. Ya me diréis.