Tras su presentación en Cádiz el pasado 19 de marzo, la Asociación Slow Food tiene programadas una serie de actividades y talleres. La primera de ellas tuvo lugar el 1 de abril, en el Centro Ingravity, bajo el título Alimentación y menopausia. La exposición estuvo a cargo de María José de la Flor, experta en nutrición y seguridad alimentaria,  y miembro de Slow Food en Cádiz, que comentó una serie de pautas para adaptar la dieta a las necesidades de la mujer en esta etapa de su vida, caracterizada principalmente a la falta de estrógenos. Éstos son algunos de los supuestos:

Incremento de peso, como tendencia natural, con pérdida de masa muscular. Por ello, tenemos menos necesidad de energía. (El problema es que damos más aporte). Conviene introducir en la dieta el pan integral y el arroz semiintegral. En caso de obesidad, conviene bajar de peso con la ayuda de un profesional de su confianza, para evitar complicaciones.

Descalcificación, osteoporosis, con aumento de los factores de riesgo: diabetes, colesterol, hipertensión, etc., es necesario un suplemento de calcio con vitamina D.  La práctica de ejercicio es lo mejor. El suplemento de calcio debe ir siempre bajo recomendación médica. No obstante, todo ello puede prevenirse con una dieta saludable.

Hipertensión: para ella es preciso una dieta baja en sal, evitando conservas y precocinados. Es interesante volver a utilizar las especias aromáticas en la cocina, por sus propiedades antimicrobianas. La dieta debe llevar menos grasas y azúcares, evitando o limitando la bollería industrial, frituras y conservas, utilizando buenos aceites en la cocina; el aceite de oliva virgen extra –sin quemarse- tiene excelentes propiedades, con un máximo de 5 cucharadas soperas al día.

Arteriosclerosis: debido a la grasa. El colesterol se encuentra en grasas animales. Por lo que hay que limitar el consumo de carnes rojas.

Y en cuanto a los alimentos: salvia e isoflavona de soja. La primera ayuda a controlar el sudor. La segunda, totalmente natural puede tomarse de por vida, siempre que hayan cesado los ciclos menstruales, para prevenir sangrados irregulares.

Antioxidantes: entre ellos están la fruta y verdura de color intenso (zanahorias por ejemplo, crudas), 3 frutas al día y 2 raciones de verdura diarias, una cruda y otra cocinada;  y la lecitina de soja. El vino tinto es recomendable. Los lácteos –semi o desnatados- deben consumirse 3 veces al día.

Legumbres: deberían consumirse solo en el almuerzo. Las legumbres son muy apropiadas para diabéticos y para niveles altos de colesterol, y no deberían olvidarse en los meses de verano, frias, como ensaladas (2-3 veces por semana). Las lentejas con pan son un alimento completo. Atención a las etiquetas de los supermercados en productos supuestamente integrales. (no salvados y refinados).

Proteínas: la mejor es la del huevo, que debe tomarse 4 a la semana. Sin embargo, puede que no podamos absorber todo el colesterol, y en la clara del huevo se bloquea la niotina.

Los frutos secos son muy beneficiosos consumidos en crudo, como alimentos insaturados, y por tener calcio y omega-3. Se aconsejan dos veces por semana (almendras, nueces y pistachos), preferiblemente en la primera mitad del día.

El pescado es necesario para el desarrollo nervioso, consumiéndolo dos veces por semana. El atún, debido a la posible contaminación por mercurio, debe limitarse a no más de 2 veces al mes. Desde este punto de vista, son mejores los túnidos de menor tamaño.

En cuanto a la carne, mejor la de ave, con pocas grasas. No obstante, el cerdo ibérico es mucho mejor.

Sobre el consumo de alcohol, las mejores bebidas para la mujer menopáusica son el vino tinto y la cerveza, sin pasarse de dos vasos diarios.

Y no olvidar el ejercicio, practicándolo al menos tres veces por semana; concretamente el taichí se ha demostrado como muy beneficioso.

La dieta de una mujer menopáusica debería rondar las 1.500-2000 calorías.