“Carril bici ya, por toda la ciudad!; una bici más, un coche menos; con crisis o sin crisis, móntate en bici; ¿qué es lo que queremos? Un carril bici; mis únicos gases son los del potaje…. “. El pasado domingo 10 de abril, la Asamblea Ciclista Bahía de Cádiz celebró una nueva bicifestación, como medida de presión para exigir más carriles bici en la ciudad. Unos cien ciclistas salimos a las 11,30,  hora de Cádiz, es decir, a eso de las 12,15 en España, desde la Plaza de San Juan de Dios. Las bicicletas también son para el domingo.

El arranque se hizo andando por la calle Pelota, camino de la catedral, con el sonido de nuestros timbres a modo de claxon de protesta. Mucha gente nos contemplaba, mientras tocaba el guitarrista de la plaza. Dos vehículos de la Policía Local como escolta de principio a final del pelotón. Por eso, con seguridad, enfilamos el Campo del Sur, despacito, con la guitarra de Mark Knopfler  -Sultans of Swing- sonando en una de las bicicletas, y eso te pone…. ¡qué agradable el paseo junto a la Caleta,  Válcarcel, La Palma, la obra del Parador… con la gente del barrio camino de la playa, las bellas chicas Erasmus y los lentos jubilados…; por el Aulario de La Bomba, pasamos junto al mercadillo de antigüedades de los domingos, y más gente todavía en las aceras. Y entonces penetramos en la plaza del Mentidero, con bares abriendo sus puertas, y siguiendo por las calles cercanas hacia la Plaza de Mina, tan bella como siempre a la luz de la mañana.

Salimos a la Alameda, siempre despacito, pierdo el equilibrio algunas veces, torpe que es una, y rodeamos la Plaza de San Antonio, toda para nosotros…. Y de allí a la señorial Plaza de España, hacia Canalejas, allí nos espera la peor Cuesta de las Calesas: con esto no contaba….casi alcanzo el final con duro pedaleo, pero tengo que parar; los marineros del barco pakistaní me aplauden a pesar de mi fracaso, y los Policías Locales del último vehículo esperan que reanude la marcha, ¡qué paciencia!

De nuevo junto a la playa, en Santa María del Mar: más gente paseando, neoprenos surferos, congresistas de una Federación Católica de padres, los marineros pakistaníes, mi charcutero, Miguel (¿qué pensará de mí?), mi vecino vuelto a casar. Hacen fotos, nuestra música sigue sonando. Nos acercamos a la Playa Victoria con paseantes, sillitas de ruedas que no tienen carril bici, algunos bañadores, aceras llenas que sonríen al ver a estos locos ciclistas. Dos rayas en la Avda. Juan Carlos I dicen que son carril bici. Pero son más bien carril peatones.

Salimos un poco a la avenida (la primera, la de siempre), y enfilamos el barrio de La Laguna, donde por un momento recordamos su antigua fisonomía de chalets,  esto no parece Cádiz. Ya queda poco, son casi las dos de la tarde, y rendimos en la Glorieta Ingeniero La Cierva. Los policías locales guardianes de nuestra bicifestación  bajan de sus coches esperando instrucciones. Reciben aplausos de los ciclistas. Gracias a ellos hemos pedaleado por un Cádiz hermoso, tranquilo de domingo, luminoso como nunca, en el que caben bicicletas civilizadas. ¿Para cuando un carril bici de verdad?.

Me despido de los bicicleteros dando mi tarjeta, mi dirección de correo y emplazándonos en Facebook. Ahora que somos libres, nos toca la cerveza, que el sol aprieta y nosotros sin gorra. En la avenida Juan Carlos I, la ponen fría, con tapa de ensaladilla, y reponemos líquidos. Al volver a casa, por la recién estrenada y electoralista avenida de la Constitución de 1812, compruebo que sí existe un carril auténtico, asfaltado, señalizado y diferenciado; esto ya es otra cosa, aunque sea corto su recorrido. Con carril bici o sin él, la misma vecina sigue asomada curioseando por la ventana, como hace cuarenta años. Esto es Cádiz, pero un buen carril bici es sostenible, necesario y símbolo de desarrollo, de modernidad. ¡Ese carril feo, que lo coja la Teo!, que se me olvidaba esta frase…. y también se me olvidaba que en la Barriada de la Paz hay un carril de verdad, que transcurre por la bahía, las cosas como son.