Fuera tonterías. Durante muchos años nos han estado “metiendo” la idea de que en otros países se desayunaba mejor que en España, con huevos revueltos y beicon, bollería variada y té, además de productos como mermelada y otras pamplinas. Y resulta que aquí cuando nos ponemos, triunfamos. Porque para eso tenemos los mejores productos. Nuestro desayuno, el clásico, no tiene otro nombre más que español: pan, aceite de oliva, tomate, fruta y lácteos, y el jamón mismo, componen el llamado “Spanish Breakfast”, que traducido resulta el desayuno español, que además es el más sano y sabroso. Ahora ya tiene su marca, su denominación de origen, sus papeles, gracias a la Interprofesional del Aceite de Oliva, que ha presentado hoy lunes esta iniciativa en el Salón de Gourmets, en la Feria de Madrid (IFEMA). Este desayuno es la caña. Bien por sus mentores. Para Comeencasa, este proyecto es un logro a favor de la alimentación saludable.

Ha sido necesario el análisis de tres chefs: Paco Roncero, Alberto Chicote y Adolfo Muñoz. Estos cocineros han trabajado duro para examinar y estudiar los valores gastronómicos de este nuevo concepto, el desayuno español. Propuesta que ahora ganará prestigio nominal en todos los establecimientos hosteleros del mundo. Además, dos expertos en nutrición también han sentenciado las propiedades de los alimentos que componen el desayuno español: José María Ordovás y Marta García.

Son 338-368 kilocalorías –según declaran- las que aporta este desayuno, calorías que quemamos fácilmente durante la jornada de mañana, no hay que preocuparse. Y que pueden acompañarse de té rojo o café con leche, y por qué no de miel, de la naranja y del queso fresco. Productos muy españoles que pueden encontrarse en prácticamente cualquier parte del mundo. No puede haber nada más saludable. Y en cuanto a los hábitos, hay que cargar más el desayuno y aligerar a cambio las cenas.

Un desayuno español y muy gaditano, podría ser tostada de pan de Medina con aceite de Algodonales, queso fresco de El Gazul, zumo de naranja del Tesorillo, café (éste de las tiendas de comercio justo), con leche y miel de Rancho Cortesano, de Jerez. El jamón, de nuestros vecinos de Huelva. Con este desayuno, podemos comernos el mundo desde muy temprano.

Desde Comeencasa, nuestra adhesión sin fisuras al desayuno español, que consumimos en casa desde hace más de veinticinco años. Aún recuerdo los malos desayunos que tuve que sufrir en algunos hoteles hace años. Solo esperar que cunda el ejemplo de nuestros gourmets y nuestros hijos dejen de desayunar bollería (no digo las marcas para no molestar), galletas e incluso chucherías. Que vuelvan los bocadillos de queso, las rebanás con aceite, los zumos de naranja y los yogures naturales. Y para eso, habrá que levantarse un poco antes, y, sobre todo, ir reeducando el gusto.

Es cierto que primero hemos tenido que convencernos a nosotros mismos, pues hemos ido abandonando los buenos hábitos alimenticios, por la falta de tiempo y el ritmo de vida. Pero ya no hay vuelta a atrás. Nuestros productos son de primera división y así hay que “venderlos” y ponerlos en valor. El logo del desayuno español es una taza convertida en sol radiante del amanecer, sobre un fondo rojo que quiere aprovechar la identificación cromática de la selección española de fútbol. Sí señor, un orgullo de desayuno.