Me avisaron por Facebook el dia antes de la conferencia: el lunes a las 19 horas en el Club Antares. Pero lo tenía todo organizado, había que hacer un pollo de corral en salsa para el martes, y el segundo plato ya estaba listo. Así que a las 18.30 ya estaba yo en la sala con mi libreta.  Entre el público, mayoritariamente femenino, muchas mujeres que han pasado o están pasando por la dura experiencia del cáncer.

La mesa de participantes la formaban: Maribel Fatou, periodista de Canal Sur TV, Maria José Rubio, farmacéutica, Susana Medina, dietista de Vitalis (patrocinador), Jesús Román, pte. Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación y Manuel Codes, oncólogo, y jefe de servicio en el Hospital Virgen Macarena. El objetivo de la charla, totalmente altruista, era demostrar cómo la alimentación es fundamental en la prevención del cáncer. Y desde luego, cada uno en su parcela, nos convenció.

Susana García, dietista, indicó que el acto era el principio de una campaña. Una de cada cuatro personas muere de cáncer en España, y según la OMS el 80% de las enfermedades están causadas por la alimentación, (por nuestro modelo de desarrollo, malos hábitos, etc.), como asma, intolerancia, parkinson…. La cultura económica actual es la del máximo beneficio con el menor coste; pero muchos cánceres se pueden prevenir con una buena alimentación.

Se trata de fortalecer el sistema inmunitario (frente a agresiones ambientales, alcohol, stress, grasas con dioxinas, infecciones….), sobre todo con una alimentación sana. En el proceso cancerígeno, millones de células anormales crecen, aunque nuestro sistema inmunológico lucha contra ellas.

En un reciente estudio en la Universidad de San Francisco, se comprobó que aquellos pacientes con cáncer de próstata a los que se les cambiaban unos estilos de vida (en alimentación, con vitaminas y ejercicio físico), no se les tuvo que operar. Y sí fue necesaria la intervención a los que no cambiaron, todo ello en un periodo de 6 meses.

Es cierto que antes también había cánceres, pero ahora se están multiplicando. Los países occidentales desarrollados tienen más casos que los orientales. No obstante, cuando estos últimos emigran a los primeros, surge el cáncer a la segunda o tercera generación. Es necesario por ello comer sano, sin que implique necesariamente más dinero y más tiempo. (Atención a los carros de los centros comerciales, llenos de “porquerías”).

También es verdad que desde 1.940 existe una gran acumulación de sustancias tóxicas en nuestro organismo, y éstas pasan a la cadena alimentaria por el ganado (se han llegado a detectar 150 sustancias en orina); una de ellas es el benceno, presente en casi todos los elementos.

Actualmente se consume mucha carne roja, perjudicial por la grasa de estos animales y también en la fiambre. El modo de cocer la carne puede ser peligroso, concretamente en las barbacoas, ya que se quema; y el peligro para la salud aumenta si además se consumen pocas frutas y verduras.

Se ha encontrado también contaminación en la leche. Con solo consumir durante tres días productos ecológicos, la orina de los bebés presenta otros resultados radicalmente distintos, libre de toxinas.

En resumen: si ejercemos nuestro derecho de ciudadanos de comer bien, podremos conseguir cambiar los hábitos y mejorar la calidad de los productos del mercado.