Han pasado de ser los imprescindibles de la cocina nómada en oficinas, hospitales y campamentos,  a estar relegados en el último rincón de los muebles de cocina. ¡Pobres termos!. Se los rifaban los escaparates de los bazares en diferentes colores. Atendían cafés, caldos e infusiones. Ahora acaban de concentrarse en silencio sobre la encimera para reivindicar su eterna utilidad. Son la Asociación de Termos olvidados (A.T.O.) y, desenroscando sus tapones,  hablan para Comeencasa.

¿Vuestro estilo es más bien el de “Cuéntame….”

¡Qué va!, es que somos clásicos, como Burberry, el Real Madrid o la Macarena. Del grupo, el blanco bajito de la izquierda se compró en un centro comercial, el rojo era de la madre de Charo, con sus purés de la cena, y el de cuadritos vino de Huelva. En cuanto a los más altos, el de la derecha es de la tía Manoli, que aquí conservaba fresca la limonada; y el otro llegó directamente de Buenos Aires, con el agua caliente para el mate. ¡Fíjese qué diversidad y el pasado de cada uno!.

¿Las máquinas expendedoras de bebidas son vuestros enemigos?

Bueno, es cierto que están teniendo mucho éxito en las oficinas y en centros deportivos y escolares, pero en cuanto a lo que contienen, no hay color; suelen ser bebidas churretosas. Nosotros estamos orgullosos de conservar cafés, caldos y purés bien hechos, no trabajamos con malos productos, somos muy selectivos. Siempre lo hemos tenido muy claro. El caso es que estas máquinas son nuestra competencia.

¿Qué hacen unos termos como vosotros en una cocina como ésta?

Fundamentalmente conservamos la temperatura de las bebidas durante algunas pocas horas; lo suficiente para llegar a la boca con el calor justo. Hemos pertenecido y pertenecemos a la cultura del ahorro, del mirar por un duro, de cuando el café se trae hecho de casa para el trabajo o para el trabajo en el campo, o la infusión o el caldo reparador. Antes se nos apreciaba muchísimo. Hoy la gente no tiene paciencia para preparar por anticipado, y no saben lo que se pierden.

Habeis estado presentes en muchos lugares…

Es cierto y durante muchos años, hemos pasado de padres a hijos, porque tenemos larga vida y la gente incluso nos pide prestados. Seguro que muchos lectores tienen todavía termos antiguos. En la actualidad, y con diseños vanguardistas, los termos vips trabajamos en los bufés de los hoteles y en los servicios de catering con la leche y el café. Pero nosotros, humildes termos caseros nos estamos quedando sin trabajo, y aún estamos de buen conservar….¿o no?

¿Cuál es el motivo de la pérdida de popularidad de los termos?

Es el propio estilo de vida. Parece que está mal visto eso de transportar bebidas calientes. El canastito de picnic con viandas y café no se lleva. No importa, nosotros reivindicamos nuestra utilidad, porque llevamos calor y cariño a domicilio. No hay nada que acompañe mejor en el estudio nocturno que un buen termo lleno de café con leche hecho por mamá. Es un modo de recordar al que hace “codos” que alguien le está apoyando en su esfuerzo.

¿Y cuántos termos deberíamos tener en casa?.

Hombre, en la cocina de Comeencasa hay cinco, de diferentes tamaños, capacidades y destinos y es cierto que todos podríamos tener trabajo. Pero hoy estamos fomentando el “ponga un termo en su cocina”, pues con eso solucionaremos cualquier demanda o imprevisto. Además, esta entrevista viene a ser nuestro curriculum digital.