Conseguir perder peso es una buena noticia; luego hay que mantenerse, lo cual tiene sus dificultades. He conocido a personas que tras un régimen de adelgazamiento bastante eficaz, tienen la obsesión de no recuperar los kilos. Y al preguntarles por su dieta, detallan un menú formado por alimentos light, que es lo mismo que decir sin olor, sin sabor y con poca calidad, aunque muy de moda.

Quesitos desnatados, leches ligeras, salsas light y yogures 0.0 constituyen la alimentación de quienes quieren mantener el peso a toda costa, y que por desgracia están renunciando al disfrute del sabor de los buenos alimentos. Creo que más bien se trata de comer menos cantidad, a cambio de más calidad y sabor, incluyendo en la dieta los alimentos naturales, nuestros alimentos clásicos, eso sí, en las raciones justas y combinándolos correctamente con otros alimentos, para conseguir una dieta equilibrada.

Por otro lado, siempre habrá un término medio. Ni un queso supergraso o muy curado en la alimentación diaria ni tampoco un quesito “prefabricado”. Está claro que la publicidad nos ofrece una gama de productos que prometen conservarnos siempre delgados, pero lo cierto es que además de sus carencias, éstos suelen llevar gran cantidad de aditivos, no hay más que mirar sus etiquetas.

Nuestros productos de siempre, bien combinados, bien presentados y en dosis pequeñas, nos ayudarán a conservar la salud a la vez que a disfrutar de sus sabores y aromas. Como nuestros magníficos aceites (sin pasarnos), nuestras buenas legumbres (cocinadas sin grasa), los pescados (en forma ligera), nuestra verduras tradicionales, y nuestros quesos frescos (con abundante calcio), que enriquecerán nuestra dieta y nuestra salud general. Se trata de adelgazar con los productos sanos de toda la vida y sin tantas complicaciones. Seguro que el médico nos informará de cómo hacerlo.