Con Lucía, la noche de Sevilla vuelve a ser también nuestra. El viernes pasado en su bar de cinco a madrugada “Anda*Lucía”, sonó la guitarra en directo de cantautor, conversamos en paz, saboreamos la cerveza con ricas tapitas, y nos anunciaron recitales poéticos porque sí. Y para remate, la ley estaba de nuestra parte, porque nos libró de los humos.

Es el segundo proyecto de nuestra amiga Lucía Mariana, nacida en Rumanía, ejemplo de emprendedora durante muchos años en Sevilla, adonde llegó hace siete años. Y símbolo de lo bien hecho, del coraje y de las ganas de salir adelante, no importa con cuanto trabajo. El Bar Anda*Lucía, un pequeño local situado en la calle Maestro Angulo, junto a la Avenida Miraflores, ofrece confort, una barra razonable, mesitas para conversar y tapeo sevillano-rumano, todo a buen precio.

Junto a Lucía, una de las socias del bar, estaban sus amigos apoyándola en esta nueva andadura. Aunque sean malos tiempos para la empresa, son buenos para las ideas, ofrecidas en buen formato y para un público que sepa apreciarlo. Ella representa la dignidad humana y laboral y el coraje de no quedarse en el camino. Lucía, aunque es de muy lejos, no está sola en Sevilla.

Su amiga Liliana, llegada de Cuba, nos regaló varias canciones propias. Y a la anfitriona, le obsequió con “Canción para Lucía” de Serrat. Treinta años me volvieron de golpe: la noche sevillana, los autores sudamericanos, sin micro ni chismes electrónicos y sin la SGAE. Gin Tonics y cubatas, los justos. Éramos jóvenes y ni siquiera nos molestaba el humo del tabaco. Ahora compruebo que un trocito de la noche vuelve a ser nuestro, treinta años después, junto a un bote en la barra lleno de sentimientos. ¡Mucha suerte Lucía!