Naves iban y venían de Cádiz a Galicia allá por el siglo VIII a.C; muchos trapicheos en busca de los preciados metales entre otras cosas, según cuenta Estrabón. En el siglo XXI, el pasado 5 de febrero en el gaditano restaurante Sopranis la cosa fue de “Encuentro de Comé” gallego-gaditano», un duelo anunciado por Pepe Monforte con cincuenta incontrolados participantes, ávidos de sensaciones atlánticas. Siglos de historia pedían esta revancha. ¿Quién está más rico de los dos?.

Primer embate, con los quesos: el de tetilla gallego y el tierno de Villaluenga. Los dos se disfrutaron y alcanzaron altísima nota. De ahí a la excelente empanada de atún de Elvira Loureiro, del bar La Gallega (San Fernando) y la super jugosa de sardinas de Juan José Sánchez Marabot, Chef de Sopranis. Aquí hubo empate ponderado.

Dos pulpos ante nuestros ojos: el autóctono, de Sanlúcar de Barrameda, de la empresa Embumar, ya cocido, con aceite del Molino de Espera y sal de hielo (magnífico), y a continuación el gallego, vivo todavía, y que fue vilmente cocido en directo. (No se nos ocurrió preguntarle antes por la final de la Copa del Rey….). Allí mismo Juan José lo troceó y salpimentó en un rito ancestral que encandiló a los presentes.

Los vinos también tuvieron su derby particular, entre el blanco Entrechuelos de Torrecera y el Alba Martín, albariño de la Bodega Alma Atlántica, ambos servidos a su idónea temperatura. Y el pan tampoco defraudó, en sus versiones gallega (aunque en realidad chiclanero)y gaditana, con la telera del Soldao de Benalup.

Y por tocar todos los palos, también actuaron los postres; una auténtica tarta de Santiago, elaborada por kuki del Río (la tía Kuki), profesional de pastelería gallega en El Puerto; y el apreciado tocino de cielo gaditano, de Daniel Jiménez, de la firma jerezana La Rosa de Oro (1928). (Ambos estaban geniales, eran dos excelentes postres).

Y quedaba la traca final: una queimada en directo. Con luces apagadas, empezó a sonar el tema “Negra Sombra” de Luz Casal, y entonces Luisa Rico procedió a mezclar en el recipiente de barro el aguardiente, el azúcar, los granos de café, y las mondas de limón y naranja. Y con perfecto acento gallego, fue recitando el conxuro. Creo que en aquel momento las meigas buenas acudieron a Sopranis para desear la salud a la cantante gallega, mientras se hizo el silencio gaditano.

Feliz tapalmuerzo –según definición de Pepe Monforte- el del pasado sábado. Empate de sabores, pescados, sofritos, quesos, vinos y postres. Y muy buena organización del acto. Impreso en el salva mantel no faltaba ningún nombre, incluso de dos bares gallegos de referencia en Cádiz: el Noya y La Rambla. Homenaje a todos los gallegos, a su trabajo y a su adaptación a otras tierras, ritmos y acentos. Agotado el metal de las minas, nos quedó la cultura del buen comer. Morriña y chispa siempre se compensaron aquí.

Gracias a todo el equipo de Sopranis: Adela, Ramón y Agustín por su entrega y a Juan José por su esfuerzo y profesionalidad de chef para hacer que todos nos sintiéramos tan a gusto.

Negra Sombra, Luz Casal.