El Grupo De Ida y Vuelta (Ana y Jose Manuel) fueron nuestros guías en el recorrido por la exposición de pinturas de Adolfo Valderas en el castillo de Santa Catalina. Sus descripciones narraron los sucesos más importantes del Cádiz doceañista entre los años 1807-1812. Esto es más o menos resumido:

Cádiz 1807, ciudad cosmopolita, con el puerto más importante de España por  situación y por su arquitectura. Tuvimos el primer Observatorio de la Armada, la primera Escuela de Guardiamarinas y la primera Real Academia de Cirugía (Facultad de Medicina). Otra pintura muestra la bella Alameda, el 19 de marzo de 1812, con la luna en cuarto creciente, hecho que fue recogido en el “Almanaque Naútico y efemérides astronómicas” calculados para el Observatorio Real de la Isla de San Fernando.

A continuación, se nos representa la ciudad totalmente amurallada, sin el Balneario de La Palma y con la catedral (nueva) en construcción; la plaza de San Antonio, uno de los sitios constitucionales, además del Oratorio de San Felipe, la iglesia del Carmen y el Palacio de la Aduana (hoy Diputación). Todo ello en medio de un Cádiz animado con espadañas, con edificios como la Casa de las Cuatro Torres, con lujo y ostentación. En la planta baja de las casas se situaban almacenes y caballerizas; en el entresuelo las oficinas; en la segunda planta o noble, vivía el dueño y su familia, dejando la tercera planta para el servicio, ya con escaleras de madera. Cádiz llegó a tener 168 torres miradores, de los que hoy solo quedan 123.

Un cuadro de la playa de la Caleta muestra el paseo al castillo de San Sebastián aún sin construir, (el camino del malecón); sí existía el canal para la entrada/salida de navíos, los cuales mediante códigos o señales informaban del producto que traían a bordo. Otros puntos defensivos importantes fueron Punta de Vaca y Castillo de San Lorenzo del Puntal, así como el castillo de Matagorda, todos ellos enfrentados en la bahía junto a las tropas napoleónicas. Una pintura ilustra la plaza de San Juan de Dios, llamada Corredera, donde abundaban los mercaderes con productos exóticos de ultramar y la burguesía mostraba sus atuendos –majismo- fruto de las corrientes estético-ideológicas, frente a lo nacional y castizo. Por entonces nace el flamenco y el toreo a pie. En la calle Plocia abundan las fondas y dicen que en la calle Nueva viven los espías. Podemos ver también pintados la Cuesta de las Calesas, el Palacio de la Aduana, todo ello recién trasladada Cádiz la Casa de la Contratación (1717).

Se retrata al personaje Antonio Campmany (catalán, diputado y taurino), uno de los 11 diputados que redactaron la Constitución. Pueden verse las lanchas cañoneras  ligeras, de un solo cañón, de gran maniobrabilidad, invento genuinamente gaditano. Se plasma la batalla de la Poza de Santa Isabel, la de Trafalgar, en plena ola antifrancesa, contra Rosily, fondeado en la bahía, lo que le cuesta la vida al General Solano, asesinado por el pueblo. Su sucesor, Tomás de Morla consigue la primera gran redición francesa en la bahía.

Nos trasladamos a San Fernando –Isla de León- donde el 24 de septiembre de 1810 comienzan las sesiones de las cortes, con diputados de España y Ultramar y personajes como el arzobispo de Toledo. El 30% de las cortes eran eclesiásticos, el  18% militares, y el resto eran representantes de profesiones liberales y los diputados de los territorios de ultramar. Las pinturas recogen también salinas, esteros y marismas de Puerto Real y San Fernando, entonces defendidas por escopeteros junto a los periquillos y las compuertas; el castillo de Sancti Petri al fondo. También aparece José Bonaparte (hermano del emperador), visitando en 1810 el castillo de Santa Catalina en El Puerto de Santa María. Otro cuadro pinta la batalla de La Barrosa –año 2011-. No obstante, el Cádiz asediado vive mejor que antes.

Y como resumen, un cuadro del monumento a las Cortes con sus símbolos: el campo y su prosperidad, todos iguales por la constitución, (España y ultramar). Los personajes importantes: Mexía Lequerica, Ramón Power (buenos oradores). La Constitución ya en manos del pueblo. Rechazo al francés, abolición del Santo Oficio, libertad de prensa (base del periodismo moderno). Monumento a la dignidad del hombre.

(Hasta aquí el paseo por el Cádiz de las Cortes, os animo a que lo veáis en formato de visitas animadas, escuchareis incluso cantar por alegrías. Magnífico el trabajo del grupo De ida y Vuelta).