Primero.– Que a cocinar se debe ir con ánimo, con alegría, y cuanto antes mejor, no dejarlo para lo último.

Segundo.- Que hay que perder miedos y prejuicios hacia los nuevos ingredientes… hay que probar nuevos sabores y texturas.

Tercero.– Que es bueno tener la radio encendida mientras se cocina. Incluso el Carrusel Deportivo da ánimos para continuar, sobre todo cuando cantan los goles.

Cuarto.- Que nunca hay que perder de vista las existencias de la nevera, revisando hasta su último rincón, antes de que sea demasiado tarde y se nos estropee.

Quinto.- Que según mi hijo, los potajes y “guisotes” son mi especialidad. Estupendo, porque esta cocina es sana y muy casera, y esos platos pueden hacerse el día antes.

Sexto.– Que el tomate frito es de los avíos más necesarios, requeridos y socorridos de la cocina, y que si es casero muchísimo mejor. Y que hacer un tomate frito con productos ecológicos es un placer para el olfato, la vista y la mente.

Séptimo.- Que cuando las verduras se deterioran pierden el sabor y todas las propiedades para ser cocinadas con éxito, y ni la mejor cocción puede arreglarlo.  Lo comprobé en el último arroz que hice, con una textura imposible.

Octavo.- Que por pereza, sigo sin utilizar los muchos delantales que tengo guardados, la mayoría regalos de mis amigos, y que por eso termino con la blusa llena de “lamparones”; no tengo arreglo.

Noveno.- Que por suerte, tengo una familia que come de todo y prueba de todo lo que preparo, y nunca pone pegas. Así da gusto dedicarse a la cocina.

Décimo.- Que, cocinando se hace uno a sí mismo: hay esfuerzo, imaginación, regularidad, sentido de la superación y un deseo de agradar a los demás. La cocina lo tiene todo, es un privilegio poder construir lo que vamos a comer.

 «Una gota de amor
por cada cinco versos
Tres cucharadas de oficio
por cada día del año
Un cuarto de inspiración
y otro tanto de locura
Un octavo de risa
aliñada con ironía
Media taza de recuerdos
y cuatro de realidad
Dos litros de lágrimas
instantáneas
Una docena de emociones
Cien gramos de fantasía
o de razón a gusto
A todo esto agregue sus ojos
sus manos y sus labios
y revuelva a fuego lento
durante toda la vida.»

Mario Meléndez