A finales de diciembre, en la sede del Consejo Regulador de Jerez y la Manzanilla, se presentó el libro “Nueve bodegueros del Marco de Jerez”, coordinado por Javier Maldonado Rosso y Alberto Ramos Santana, profesores de la Universidad de Cádiz. La obra, fruto de años de investigación histórica, confirma la tesis de que el origen de la industria del Jerez está protagonizada por empresarios españoles, algunos de origen extranjero pero de familias asentadas en nuestra tierra. Ambos investigadores pertenecen al grupo Esteban Boutelou de la UCA, dedicado al estudio de la vitinicultura en la provincia. El libro “Nueve Bodegueros de Jerez” acaba con el tópico del protagonismo de comerciantes británicos en el nacimiento y desarrollo de la agroindustria vinícola jerezana, destacando empresarios jerezanos y cántabros, como Juan Aguirre, Juan Pedro Lacosta, Pedro Beigbeder, Romano Mendoza, etc., y un nombre femenino: Pilar Aranda, bodeguera independiente en el siglo XX. Según el profesor Santana, director del grupo Boutelou, no se trata de narrar biografías, sino de captar sus enfoques. La obra disecciona el nacimiento del capitalismo en Andalucía, a través de la historia del vino.

También en diciembre tuvo lugar la Tercera Tertulia Gastronómica en el Ateneo Gaditano, coordinada por María Luisa Ucero, gerente de Asodemer, y que en esta ocasión llevaba por título “Los pestiños, variedad y tradición en las mesas navideñas”. La tertulia acabó, como era de esperar, con la degustación de diferentes variedades de pestiños navideños, uno de los dulces más antiguos y tradicionales en nuestras mesas. Los pestiños, herencia de los árabes, se elaboran con una masa de harina, fritos en aceite de oliva y pasados por miel. A partir de esta sencilla fórmula, en cada hogar se le da un toque personal, eligiendo ingredientes diversos: ajonjolí, matalahúva, canela, vino blanco, vino dulce, zumo de naranja, corteza de naranja, inclusive prescindiendo de la  miel y pasándolos una vez fritos por azúcar. Pueden variar en el tamaño, forma y según las poblaciones hasta de nombre, los más usuales son: borrachuelos, tortas y pestiños. Son populares en otras zonas de España, como en la provincia de Toledo, donde se consumen considerablemente en Semana Santa.

Mis compañeros de la zona de Cádiz han celebrado de nuevo la fiesta de Reyes Magos en el bello patio neomudéjar del Casino Gaditano. Allí acudieron los niños con sus padres y familiares para disfrutar de la merienda previa a la llegada de Sus Majestades, que junto a sus pajes bajan por la amplia escalinata entre aplausos y caras de sorpresa infantiles. Pero este año ha contado con un aliciente más: la asociación, consciente de la difícil situación por la que atraviesan numerosas familias de la ciudad –concretamente en el barrio de La Viña- ha decidido cobrar la entrada a los asistentes. De este modo, entre lo recaudado en la fiesta de reyes y algunos fondos de la asociación, se han obtenido 600 euros que se entregarán a Cáritas Parroquial, entidad que se está viendo desbordada en atender las necesidades del barrio. En el marco de la actual crisis, son un centenar de hogares los que se han visto privados de ayudas para el pago de desahucios, luz, agua, determinados alimentos y farmacia. Está claro que una parte de la ciudad no puede ignorar lo que pasa en la otra, y una fiesta de reyes es una buena excusa para reunir voluntades con que atender demandas acuciantes.

Los Reyes de mi casa han venido de lo más gastronómicos. Creo que ya se nos va pasando la época de los regalos textiles e incluso los tecnológicos. Ahora hay que ir a lo positivo y que mejor que pedirle a los Reyes un buen vino para nuestros queridos cuñados Petit Verdot, de Luis Pérez), el queso curado de cabra, ecológico además (Montes de Alcalá) y turrón y chocolatinas de Pancracio, nuestro orgulloso chocolatero local y mundial, para sobrinos y sobrinas. El roscón, relleno de cabello de ángel, especialidad de La Gloria como siempre. Y vinagre reserva de Jerez que no falte.  A mí me han traido libros de gastronomía, que la cultura es como la comida, siempre necesaria.