El 28 de septiembre en el recinto ferial de Zafra (Badajoz), tuvo lugar el IX Encuentro sobre el porcino, en el que expertos y representantes de las administraciones públicas de Extremadura y Andalucía han analizado de nuevo la situación del sector porcino a través de 10 ponencias, correspondientes a las vertientes industrial, medioambiental, veterinaria, económica, legal y productiva. De ellas, he seleccionado lo que he considerado de mayor interés para nosotros, los potenciales consumidores.

José Emilio Guerrero Ginel: Ingeniero Agrónomo, profesor universitario y experto en política territorial y rural.- El sector del cerdo ibérico es un elemento clave para el desarrollo económico de regiones y pueblos, y por asociarse a dehesas y gestión medioambiental. El objetivo de estas jornadas es analizar la evolución del crecimiento del sector, diagnosticando su problemática actual, proponiendo acciones de mejoras para situar al sector lo mejor posible en cuanto a eficiencia y competitividad.

Las debilidades del sector son la fragmentación de la representación interprofesional, la oferta limitada de bellota, la heterogeneidad de la producción, la atomización del sector (muchos compradores y vendedores, sin que ninguno tenga especial preponderancia), no tener información fiable y bajo poder de negociación en la distribución, al tiempo que escasa vocación exportadora, sin conocimiento de los mercados exteriores.

En cuanto a las amenazas, se detallan la seca del encinar, la sobreexplotación, las enfermedades, la ausencia de mano de obra especializada, la debilidad de la Norma para cumplir los objetivos, el exceso de regulación en el sector, las exigencias de calidad y seguridad alimentaria, la inadaptación a la normativa medioambiental y la crisis financiera.

El sector tiene también sus fortalezas propias: el alto valor de la dehesa en nuestra sociedad, la dinámica innovadora actual, el incremento de las tecnologías y el asesoramiento técnico y el asociacionismo.

Y no podemos olvidar sus oportunidades: la singularidad de sus productos, la valoración de raza ibérica como símbolo para el consumidor (dehesa=bienestar animal), la apertura a nuevos mercados, la aparición de nichos específicos y los programas de ayudas al sector. Los estudios del plan estratégico van en la dirección del potencial tecnológico.

Será preciso estudiar también los aspectos nutricionales y cualitativos, los factores que influyen en su calidad, así como la tecnología para el control de la misma; las normativas nacionales e internacionales, la distribución y consumo del cerdo ibérico, la calidad diferenciada y marcas territoriales, y las propuestas sobre mejora de la calidad, etiquetado e identificación, así como las relaciones entre productos y canales comerciales.

Según Guerrero Ginel, en el sector del porcino, la formación se considera gasto, es insuficiente el sistema de calidad; disminuyen las materias primas; no hay relevo generacional; El I+D+i es ineficaz; la tecnología es obsoleta; hay elevada diversificación; el conocimiento de productos españoles es a través del turismo; influyen las nuevas tecnologías; adquieren importancia los alimentos funcionales y hay mayor interés por su naturaleza antioxidante, y con aditivos naturales; y se impone la sostenibilidad de los procesos de producción ganaderos.