La tarea de cocinar exige el máximo aprovechamiento del tiempo empleado, valioso para el que además trabaja en la calle, y por otro lado, la planificación de los menús futuros, con la congelación en fiambreras de medidas individuales. Suerte que la mayoría de nuestros alimentos y platos cocinados congelan muy bien. Pero hay que tener en cuenta algunos detalles.

Hay que utilizar siempre productos que sean de verdad frescos, con todas sus propiedades para elaborar los platos. Dice el libro de Cristina Galiano, “Saber comprar, conservar y congelar nuestros alimentos”, que el congelador tiene memoria, y es capaz de transmitir las condiciones de cada producto.

Para congelar cualquier plato cocinado en casa, éste se habrá elaborado siempre tapado, para así acelerar su cocción, con el mínimo de agua o líquido y en el menor tiempo posible

Otro detalle importante es cocinar siempre con pequeñas cantidades de aceite de oliva virgen extra. Así, los platos serán más digestivos, más sanos y menos calóricos; abusar de las grasas acorta la estancia en el congelador de todos los productos cocinados

Al finalizar el guiso, se destapará la olla y se volcará inmediatamente su contenido en una fiambrera pero sin llenarla hasta arriba, (dejaremos libres 1-2 cm. Libres) para la dilatación posterior. Mientras se enfría el contenido, conviene cubrirlo con un trozo de papel absorbente de cocina, hasta que la temperatura ambiente permita taparlo, expulsando el aire interior y guardarlo en el congelador, a la temperatura más baja posible.

En cuanto a la duración, los platos hechos en casa pueden aguantar unos 2-3 meses perfectamente, aunque lo ideal según Galiano, es cocinar, congelar y gastar, y comenzar de nuevo a cocinar y continuar el ciclo.

El calentamiento de los platos debe hacerse en el microondas, pues es como mejor quedan para su consumo. Al descongelar un plato, éste suele aparecer con la salsa más clarita. Por eso es muy importante cocinar con el menor líquido posible.

NO DEBE CONGELARSE por ejemplo, platos con salsas emulsionadas, como mayonesa o salsa rosa, por ejemplo, pues se cortarán con el frío. Tampoco las bechameles o las salsas que lleven natas, harinas o almidón. En estos casos, se debe cocinar hasta la fase anterior al añadido de salsas. Hay que recordar que la industria sí coloca en el mercado platos congelados con estas salsas pero con la ayuda de aditivos, y los caseros son totalmente naturales.

Un alimento o un plato ya cocinado no se debe calentar más de una vez y tampoco a demasiada temperatura.

Los alimentos preparados en casa son la mejor opción para nuestra salud, y la congelación nos facilita las cosas. Los platos industriales llevan infinidad de aditivos, todos autorizados, pero aditivos al fin y al cabo.

Suelo congelar guisos de pollo y potajes de garbanzos en fiambreras individuales, lo que me permite planificar según número de comensales. Si alguien no come en casa ese día, su plato sigue en el congelador y quedará para otra ocasión.