En la tarde del sábado día 2 de octubre, traspasé la entrada del castillo de Santa Catalina, junto al mar de la Caleta. Durante mucho tiempo, fue un recinto militar y reservado. Pero en esta ocasión en su patio viví algo especial: vestida como mi antepasada Carmen Toscano Cavana (nacida en 1767), asistí a la jura de bandera del Batallón de la Milicia Nacional y Voluntarios Distinguidos de Cádiz. También el hijo mayor de Carmen, Jorge Fedriani Toscano, de 22 años, perteneció al Batallón.

Pero esa tarde era también importante para mí, pues representando a Carmen Toscano, se me había concedido el honor de portar la bandera que previa a la jura debía ser bendecida en ese acto por el capellán del castillo, que la esperaba a la puerta de la pequeña capilla. La madrina del acto fue la regidora de la ciudad. Nunca tuve un símbolo tan valioso entre mis manos.

La bandera, con dos fajas rojas y una amarilla intermedia, tenía cabezas de buey en sus cuatro esquinas, un escudo con corona real en el centro y león rampante en su interior, apoyado en una columna con la leyenda “Plus Ultra”. Llevaba incluso detalles de pedrería. Uno de los voluntarios, el teniente Quiñones la había confeccionado con su mujer, María Dolores, y luego María Ángeles, la esposa del general la había dado forma. Esta bandera representó al Batallón de los Voluntarios, según deseó el diputado doceañista Don Diego Muñoz Torrero, sacerdote y liberal, y uno de los padres de la Constitución de 1812, que la obsequió a las Cortes de Cádiz. Sus ideas le costaron la vida.

El General Velázquez, tras la bendición de la bandera, lo expresó muy bien “Los que tenemos el honor de estar alistados bajo ella estamos obligados a honrarla en memoria y homenaje de quienes dieron a España su primera Constitución y, en este acto, ante la misma, juraremos y prometeremos en su presencia nuestra adhesión a los valores constitucionales vigentes en el reino de España”.

Bandera de todos, bandera noble, valiente, orgullosa, libre, generosa, de altos vuelos, del esfuerzo de hombres y mujeres, de españoles y extranjeros, de ricos y pobres y símbolo sobre todo de la dignidad humana. Valores constitucionales en suma, expresados en un trozo de tela bordada con sabiduría, bajo la que desfilaron soldados, y entre ellos el voluntario Jorge Fedriani Toscano, en representación de un pueblo unido, tolerante y honesto consigo mismo y con los demás. Ésta es nuestra bandera, la de 1812, pero puede ondear hoy, doscientos años después, porque su mensaje es eterno. Y lo sé, porque la llevé con sentimiento de orgullo, como herencia del pasado y para esperanza e ilusión del futuro, que nació en Cádiz. ¡Viva la Constitución de 1812! ¡Viva la heroica ciudad de Cádiz!

Más información :vídeo del acto
Artículos: La Voz de Cádiz