Tus olas vienen nadando,
te las recibe la arena
como hacen las melenas
de las mujeres, volando:
con la sonrisa serena
y las caderas bailando.


Desde lejos tus rugidos,
a susurros en la orilla,
a jugar con las chiquillas,
levantándole el vestido,
mojando sus pantorrillas,
entre pececitos vivos
y el mecer de las barquillas.


Vienes a quedarte un poco,
para volver a marcharte,
demostrándome lo loco
que estás para no quedarte


Nada de fotografías
ni pinceles de pintores:
atardeces con colores
hechos para un solo día.


Te ilumina al encenderse
ese astro majareta,
reflejo luna coqueta
espejo en que pueda verse
tu noche, mar de Caleta.

De Gabriel Barrios