Este es un bizcocho cuya receta se ha hecho de rogar. Me la dio Paco, un compañero de trabajo. Dice que a él también le costó trabajo conseguirla, pero que ha merecido la pena. Ni que fuera un misterio…

Ingredientes:
1 vaso (de los de agua) y 1/5 de aceite de girasol (yo utilicé oliva, porque no tenía el otro), 1 vaso de azúcar blanco, 1 vaso de azúcar moreno, 3 huevos, 1 cucharada de canela, 2 vasos de harina, 1 sobre de levadura, 2 manzanas peladas cortadas en láminas finas (como patatas para tortilla) y 1 puñado de nueces picadas.
Elaboración:
1.-Añadir y batir los ingredientes por el orden anterior. Yo lo batí todo en la thermomix, a velocidad 4 durante 1 minuto. (Las manzanas y nueces solo se añaden). La masa queda hecha un pegote. Hay trucos para aligerarla un poco (mezclar la levadura con la harina antes de echarla, batir previamente los huevos, ‘glassear’ los azúcares, …), pero por lo visto, no hay mucha diferencia.

2.-Untar un molde con mantequilla, echar la masa y al horno a 180º. El tiempo depende del horno (con aire dicen que de 40-45 minutos); en mi horno fueron cincuenta más o menos). Lo más seguro es utilizar el truco de siempre, con la aguja o el pinchito: cuando salga limpio, ya está.Hemos utilizado el molde redondo de silicona y ha rebosado un poco, pero ha quedado muy bien. Está muy muy rico. Solo hay que cuidar no excederse en las nueces, es solo un puñado.

En efecto, no lleva leche, ni yogur, ni nada lácteo.

El tipo de manzana da un poco igual. Lo hemos hecho con verdes (golden). Dicen que también van muy bien las rojas (royal gala); la cuestión es que la manzana esté rica y en su punto: si vale para comerla, vale para el bizcocho.
… y cuidado, que engancha.