Casi 200.000 personas en la playa Victoria, pudimos contemplar en la mañana del domingo 12 de septiembre la tercera edición del Festival Aéreo de Cádiz. Todo ello con la amenaza de un viento de levante que el día anterior, durante los ensayos de la exhibición, propició que una de las paracaidistas impactara al caer sobre la arena, aunque sin más consecuencias.
El espectáculo comenzó –tal como estaba previsto- a las 12 y dos minutos de la tarde, puntualidad militar que se llama. Las todavía calurosas temperaturas del mes permitieron disfrutar de una buena jornada playera a miles de gaditanos y visitantes, unos dentro y otros fuera de la playa, por el Paseo Marítimo. Dadas las expectativas de asistencia de público, los establecimientos hosteleros ya habían reforzado sus servicios tanto el sábado como el domingo, preparados parta una fuerte aunque corta inyección de negocio, en los finales del verano. En esta magnífica playa era compatible contemplar la exhibición de la acrobacia a pie quieto o bien andar por la orilla, ya que la bajamar así lo permitía.
La prensa habla de 70.000 personas menos en la playa en relación con la edición del año pasado del Festival Aéreo. Yo desde luego comprobé que había más claros sobre la arena, que no se produjeron atascos y que los autobuses urbanos dieron el servicio adecuado y con regularidad.
Por orden de aparición, participaron en la exhibición: As-332 Puma (dos pilotos), la Patrulla acrobática Papea (paracaidistas), los Yakoviev-52 (con dos pilotos cada uno), el Eurofighter C-16 Typhon, el Seahawk-60 B Lamps, Canadair CL-215T, Sukhoi-31 con Ramón Alonso, campeón del mundo, Harrier AV-8 y el EC-120-Colibrí-(HE-25), patrulla de cinco helicópteros que cerró el espectáculo. La presencia del campeón de acrobacias aéreas así como la de los helicópteros del Ejército del Aire fueron dos de las grandes novedades del III Festival. No obstante, todos echamos de menos la patrulla Águila con su estela de chorros de colores, a la que pudimos contemplar en las ediciones anteriores.