Un 6 de agosto de 1885, hace 125 años, publicaba Diario de Cádiz la noticia de la instalación de tres cocinas económicas en la capital gaditana: en extramuros, en el barrio de la Viña y en el barrio de Santa María. Establecimientos que facilitarían alimentos “sanos, abundantes y al costo”. También se invitaba a las personas caritativas de la ciudad a adquirir bonos valederos para raciones a modo de limosnas.
Hoy en Cádiz funcionan a tope dos comedores sociales: el de María de Arteaga num. 23, regido por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, y el de Virgen de Valvanuz, en la calle Santiago, 10. El primero, a nombre de la Asociación Virgen Poderosa, se instala en la sede allá por 1972, tras el traslado de la comunidad de carmelitas que regentaba el colegio, a la plaza Filipinas. En el edificio, de finales del siglo XIX, se organiza con el apoyo del obispado un comedor benéfico, con unas 10 religiosas, que regentan con solvencia y eficacia esta institución, para atender diariamente a unas 70-100 personas, en almuerzos y cenas, de toda procedencia. La Comunidad de religiosas de María Arteaga, concretamente Sor Nieves ha recibido el título de hija predilecta de la provincia de Cádiz.
El otro comedor, Virgen de Valvanuz se creó en el año 1982 y además de un hogar que mantiene en la ciudad de Encarnación (Paraguay), tiene capacidad para dar de comer cada día a unas 100 personas, además de otros servicios como ropería, atención a familias, talleres de formación, duchas públicas y bolsas de alimentos. Virgen de Valvanuz recibe recursos de múltiples eventos, como veladas, fiestas solidarias, tómbolas, etc.
Ambos comedores han dado la voz de alarma. Están teniendo serias dificultades para atender la demanda diaria de raciones de alimentos. La ayuda facilitada en especie del Banco de Alimentos, así como las donaciones de particulares e instituciones, están mermando considerablemente. Además de los transeúntes que habitualmente asisten para almorzar o cenar hay que sumar familias enteras que han quedado prácticamente en la ruina, y que deben elegir entre comer o pagar la hipoteca, pues no pueden con ambas cosas.
Las instalaciones de María Arteaga, que visitó Comeencasa, cumplen totalmente con la normativa sanitaria. La nueva cocina, sufragada por el Ayuntamiento gaditano es magnífica en dimensiones, distribución e instalaciones. Lo mismo hay que decir de la sala comedor, en donde brillan suelos, superficies y bandejas. Damos fe de ello.
Todos aquellos interesados en contribuir con el comedor pueden realizar sus aportaciones en la cuenta que la Hijas de la Caridad poseen en Unicaja num 2103.4022.15.3022 12 36 01, o llevando alimentos directamenhte a la sede del comedor, que siempre serán bien recibidos.