Después de lo expuesto por los ponentes del Taller de Gastronomía de la UCA sobre las infinitas cualidades de la croqueta, no tengo más remedio que aportar mi humilde opinión sobre la misma, bajo la perspectiva de un ama de casa que trabaja en la calle y además es bloguera, rematar:

Conciliadora, más conciliadora que nada es la croqueta. Y si no, a las pruebas me remito: A) Puede hacerse en casa, es artesana. B) Puede llevar los ingredientes de la mejor calidad, según preferencias. C) Una vez hecha y envuelta, es almacenada en el congelador a la espera de ser consumida. Y D) Se fríe y se pone en la mesa calentita, ofreciendo su mejor aspecto, como nueva, y convirtiéndose en un plato serio y formal.

¿Hay algo más conciliador en el mundo mundial, laboral y familiar que una croqueta?

Por conciliar te reconcilia hasta con tu pasado. La croqueta es una receta transmitida de generación en generación por estas tierras, se supone que por una filosofía conservacionista, para aprovechar las sobras de pucheros o de cualquier otro ingrediente. Por ello tiene además un valor añadido, el de la sostenibilidad. Siempre las mejores croquetas fueron las de nuestras madres y abuelas. Y es bueno que no lo olvidemos…. Poned croquetas en vuestra vida, de lo que sea.

Hoy no es 8 de marzo, pero cuando me pongo reivindicativa….
NOTA: las croquetas de la foto son de casa.