XVI Feria Nacional de la Gamba y la Chirla en Punta Umbría

Mi Punta Umbría tiene una ría, igual que Huelva, aunque no tenga pasodoble que la cante. Y a pesar de la crisis esta localidad onubense ha sido capaz de sacar adelante la edición XVI de sus dos ferias más emblemáticas, la de la Gamba y la Chirla, este año unificadas por acuerdo municipal, celebrándose del 24 al 27 de junio en la Plaza Pérez Pastor, como siempre. Otra novedad ha sido el celebrar el evento solo en horario de tarde-noche, lo que ha ahorrado instalar la habitual carpa y ha concentrado el público y el éxito también.
Pero el éxito ha sido total. Lugareños, veraneantes y turistas extranjeros han pasado por la Feria. Los precios se han mantenido con respecto al año pasado, según pudimos comprobar al adquirir previamente los tickets en los quioscos instalados a la entrada del recinto. El vaso de cerveza Cruzcampo a 0,50 euros; el plato de gambas 4, así como el resto de tapas, bastante abundantes por cierto, casi raciones. Tengo que reconocer que la gamba estaba bastante aceptable de sabor, aunque el tamaño de la cabeza del marisco me hacía dudar que fuera la típica de Huelva, más bien de Marruecos, pero era de un buen color blanco y buen tamaño.
Además de gamba y chirla (que me olvidé de probar por cierto), se podían degustar las tapas preparadas por nueve restaurantes de la zona, entre ellos: La Tapita, Sabor a Mar (del nuevo Centro Comercial La Almenara, de Punta Umbría), El Paraíso (el establecimiento más prestigioso de la localidad) y la cocina del Hotel Barceló Punta Umbría, que se estrenaba en esta ocasión (creo). Es muy acertado que los hoteles se hayan lanzado a competir en la gastronomía libre con las armas de su propia cocina. Cada restaurante elaboró tres tapas distintas para la ocasión, siempre con productos del lugar.
Además de estos stands, formaban parte de la Feria las casetas de los aceites Oleodiel y Olibeas, marcas clásicas aceiteras de Huelva, así como la pastelería local artesana Dolago, que por 3 euros ofrecía un plato de bizcochos variados. Era inevitable llevarse una muestra.
Según estimaciones oficiales, han sido ocho toneladas de marisco, dos de chirlas y una y media de boquerones, con la participación de 23 empresas. En cuanto a los camareros/as, al parecen son personas que trabajan con asociaciones benéficas, y que recibirán para su entidad el 20% de lo recaudado. El 80% irá a parar directamente a las empresas locales.
A medida que transcurría la noche se hacía difícil y casi imposible encontrar un huequecito en las mesas redondas instaladas en el recinto para la degustación; Pagando con tickiets, probamos las tortillitas de gambas del Barceló, y los lomos de atún encebollados con la cebolla caramelizada, plato realmente exquisito.
Por cierto, a la foto de la gamba le falta un ejemplar, que fue consumido antes del disparo de la cámara, lo mismo que con la tortillita: la impaciencia….El final de nuestra fiesta fue el pasodoble “Mi Huelva tiene una ría” que bailamos gracias la orquesta que actuaba sobre el escenario, y con el que siempre cumplimos con la esencia de esta tierra que ambos llevamos en el corazón.
A la salida, íbamos cargados con buenos aceites onubenses y con los platos de bizcochos de Dolago. La noche de Punta Umbría rehusaba la chaqueta y ofrecía con largueza su olor marinero. La excelente gastronomía de Huelva sigue atrayendo al turismo, mientras conviven sus materias primas básicas con una tendencia a la gastronomía más elaborada. Mi Huelva tiene una ría….