La pasada semana La Cuatro emitió un reportaje sobre bares de distintos sitios de España, dentro del programa Comando Actualidad.

Bares de camioneros, donde se come como en casa, 24 horas abiertos, con hotel y casino incluidos; bares cofrades en la Sevilla capillita, con empleados fijos (menos mal), y donde la cerveza cuesta 1,10 euros. También grabaron el trasiego escanciador de un bar sidrería en Asturias, un bar en Madrid junto a la plaza de toros de Las Ventas donde el día de corridas es allí una fiesta con la especialidad de rabo de toro, un bar de pescadores en la localidad gaditana de Sancti Petri, con desayunos de manteca colorá y copa de coñac a 1 euro, además de vender tomates y naranjas de la zona. El recorrido finalizó en un bar típico de barrio de Cádiz, pero de los buenos.

Bares distantes en la geografía española, pero muy cercanos en su esencia, que ofrecen buenas tapas, bebida, encuentros de amistad y que incluso sustituyen con dignidad la comida de casa. Pero tras la barra tienen varias cosas en común: los camareros ganan menos de 1.000 euros, trabajan demasiadas horas seis días a la semana (incluyendo fines de semana), y comen a deshora, cuando pueden.

Según el programa, España es un país con 250.000 establecimientos de hostelería, son lugares que están insertados en nuestra cultura, en dónde se hacen amigos, se aparcan los problemas, se disfruta de la gastronomía e incluso se realizan tratos sociales o comerciales. Lugares que se hacen famosos por sus especialidades culinarias. Al entrar, aunque haya gente siempre te dice algún camarero tras la barra: “al fondo hay sitio….”