El Grupo Joly editó hace pocas semanas un suplemento dedicado a la innovación en el sector agroalimentario que me pareció muy interesante; la mayoría de nosotros vivimos de espaldas a los problemas del campo pero también de sus proyectos para la mejora tecnológica y productiva. Las noticias de esta publicación recogen diversos proyectos puestos en marcha en Andalucía, cuyas tendencias más importantes son: alimentos funcionales, invernaderos más eficientes y nuevas tecnologías. Según Gabriel Redondo, Presidente de Agro Sevilla, a quien se entrevista en la publicación, “la innovación es una oportunidad de negocio”.
Sin entrar a analizar el contenido íntegro de este suplemento especializado, sí merecer la pena resumir -para compartir- los proyectos novedosos que se cuecen en nuestro campo en I+D+i:
Materiales de construcción para el cultivo de fresa, de la firma Geotexan, que emplea el material textil utilizado habitualmente en la construcción como sustrato en el cultivo hidropónico, sin suelo, de fresa y otras frutas y hortalizas. Este sistema de Geotexan permitirá –al parecer- ahorrar al menos un 30% de agua y un 40% de fertilizantes frente a los sistemas de cultivo sin suelo tradicionales. (usando soluciones minerales en lugar de suelo agrícola, sobre todo con determinadas condiciones climatológicas). El proyecto fomentará la reutilización del sustrato inerte, al menos en dos campañas consecutivas. Hasta ahora el geotextil se utilizaba sobre todo en obra civil.
Genética y ecografías para optimizar la ternera: Terneco, ente que surge entre CICAP y la cooperativa COVAP trabaja para, a través de técnicas ultrasonográficas (ecografías), decidir el momento óptimo de sacrificar al animal, así como demostrar la influencia de la alimentación recibida y la raza del mismo sobre la calidad de la carne, preseleccionando a los reproductores más adecuados para obtener el mejor producto posible.
El primer espumoso andaluz.- Bodegas Barbadillo está realizando un proyecto de investigación industrial para crear nuevos vinos de calidad. Uno de ellos ha sido la producción del primer vino espumoso, con un vino base Palomino, autóctono. La aplicación del proceso o método Champenoise aquí es innovadora en el marco de Jerez.
Cultivos resistentes a las enfermedades.- El proyecto DIGEN, de la empresa biotecnológica Savia Biotech, investiga procedimientos de diagnóstico genético y molecular tanto de los principales patógenos que merman las cosechas (virus, hongos, bacterias…), como de los principales genes de resistencia a enfermedades de los cultivos. Los procedimientos se basan en técnicas derivadas de la genética molecular y la microbiología, la mayoría surgidas del conocimiento de la secuencia de ADN. Se está desarrollando un kit de detección de virus vegetales que podrá usarse por cualquier agricultor.
Alimentos funcionales.- Fruto de la cooperación del sector agroalimentario con otros sectores y disciplinas científicas, son aquellos a los que se agregan componentes biológicamente activos que cumplen una función específica beneficiosa para la salud. Por ejemplo, la empresa almeriense Biogolden Solutions trabaja en un proyecto de I+D+i para la conservación natural y de enriquecimiento a base de antioxidantes naturales. Así, prepararán alimentos que además de mantener los valores gastronómicos de la cocina tradicional, poseen una mayor vida comercial, un mejor valor nutritivo y una función especialmente saludable para el organismo en la prevención de enfermedades.
Todo esto ocurre en Andalucía.