Son varias las frases interesantes que extraje del programa. Nadie puede comprar por nosotros, para cocinar. No hay ningún alimento perjudicial para la salud, porque si no, no serían alimentos. Pero eso no significa que sean beneficiosos.
Sobre la filosofía gastronómica: Un catedrático de nutrición de la universidad subraya que vivimos en una sociedad de constante contradicción, pues por un lado deseamos consumir alimentos antiguos o tradicionales o llamados saludables, por otro lado, no somos capaces de emplear tiempo en comprar, cocinar y comer de modo tradicional o saludable. Ahí está la cuestión.
Sobre el pan: aparte de hidratos de carbono, incluye grasas hidrogenadas o trans, que son muy perjudiciales, pues pueden producir enfermedades como arteriosclerosis y otros.. La bollería industrial es lo peor. Su consumo debe ser mínimo. La bollería que se desmenuza es mejor que la que se estira (vease el famoso croissant).
Sobre el cerdo: cada vez se consume menos carne y más procesados de la carne. Hay que reducir su consumo en estas condiciones, pues llevan otros aditivos en lugar de proteínas.
Sobre el tomate: Son malos sus derivados, por ejemplo el kétchup, que no es tomate realmente, lleva azúcares y sal. En cuanto a los tomates fritos envasados, hay de todo. Llama la atención su bajo precio….
Sobre la leche: Sus derivados o sustitutos llevan grasas. No son aconsejables (por ejemplo las natillas…). La grasa extraída va a parar a otros preparados lácteos. Mucha manipulación de un productos que en sí es muy bueno. Pero aquí entran los llamados productos lácteos funcionales, cuyo marketing se basa en la ‘salud’, que es lo que ‘vende’. Además, los colores mandan en la compra…
Sobre los huevos: Dice el entrevistado que hay que desconfiar de los huevos de bajo precio, pues pueden ser pueden ser re embalados, restos de otras tiendas, como si fueran frescos. No olvidar que la caducidad de un huevo es de 28 días, y procurar huevos de las granjas más cercanas…
Sobre la ecología: Me entristece escuchar que la agricultura ecológica no rinde como para que pueda comer la población mundial, es decir, habría que cambiar radicalmente las estructuras agroalimentarias del planeta, que utilizan la agricultura intensiva. En España solo hay un 5% de campesinos. Por ello, estamos en manos de los grandes mayoristas alimentarios (Mercadona, Carrefour, Corte Inglés, etc.)
La pirámide de la alimentación habla de la conveniencia de hacer deporte, comer con calma, consumir productos de proximidad y temporada, pero lo hacemos mal. El niño obeso es ya un hecho. Comer mal acorta la vida 10 años.
Qué comemos: cómo cocinamos, con quién comemos, cuanto tiempo empleamos, etc. Para comer bien cuenta la conciliación de familia, trabajo y comida. Y deberíamos empezar por analizar nuestro comportamiento desde el mismo supermercado. Este tema da para mucho, al menos para mí, y creo que -si os parece- podríamos hablar más de ello en próximos posts.