Me quedé a ver el reportaje del viernes pasado en el programa REC-Reporteros Cuatro, bajo el título ¿sabemos lo que comemos?, porque el tema me resultaba muy interesante. La periodista que conducía el espacio partía de los cinco alimentos más consumidos en España, a saber: cerdo, leche, pan, huevos, tomate, etc. e hizo un seguimiento a cada uno de ellos desde su origen hasta su llegada al consumidor, para recabar después el análisis del experto sobre su calidad o entredicho.
Sobre el cerdo: Cataluña es la primera productora en España, con granjas que realizan una selección genética y se supone que producen lo más barato a la mayor calidad. Actualmente el 70% de la carne es magra. Esta industria maneja costes altos, el cerdo se alimenta con soja transgénica, de hecho esta carne debería tener color ojo, no blanco.
Sobre la leche: se visita una gran factoría productora, en este caso la marca Asturiana, una de las mejor consideradas en España (creo yo). Muestran sus procesos de fabricación, y dan a entender que hay distintas leches en el mercado con distintos precios, que revelan su nivel de calidad.
Sobre el pan: Se imita el proceso artesanal, pero hoy todos sabemos que el pan no dura nada, pues está sometido a situaciones ambientales y a su propio y alterado proceso de fabricación. El pan es un producto que pierde la etiqueta y nadie conoce su origen… antes duraba una semana entera.
Sobre el tomate: Se muestra la comarca productora de Almería, en la propia lonja, con la subasta oferta/demanda, donde se ilustra sobre los controles de calidad, sobre un tomate que suele tener sabor, al menos eso dicen de la producción nacional. Muestran experimentos para seleccionar genéticamente al tomate. Siempre nos quedará el tomate Raff…
Sobre los huevos: es difícil acceder a las granjas, hay que buscarse un ‘enchufe’. Algo tendrán que esconder…. No obstante consiguen visitar una explotación, con naves adaptadas a la normativa europea y otras tradicionales. Los huevos tienen su clasificación en función del peso (a gallinas más viejas, huevos más grandes y viceversa) y en función de la vida de las gallinas: ecológicos, camperos, de suelo y de jaula. Ellos dicen que no ‘maltratan’ a las gallinas. Esta granja garantiza la calidad.
Sobre la ecología: No hay que olvidar el movimiento contrario, que consiste en comprar a explotaciones ecológicas, de proximidad. Lo que es bueno para nosotros es bueno para la tierra (buena frase). Así, los compradores recuperan calidad y sabor, muy importante.