Es un plato sano y rico, que puede dejarse hecho el día antes. Ésta es la ficha técnica en cuanto a su composición:
Calorías por ración: 135. Proteínas: 14 g; Grasas: 8 g y azúcares: 4 g. La receta la saqué del libro “La salud en la mesa”, de Lorena Bolesina (editorial Everest).

Ingredientes para 4 personas: 8 filetitos de pechuga de pavo de unos 50 g., 2 zanahorias, 1 cucharadita de alcaparras en vinagre, 1 manojo de perejil, 1 vaso de vino blanco seco (yo utilicé manzanilla), 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y algo de sal, e hilo de cocina. Y para cocer, un vaso de salsa de tomate casera.
Lavamos las zanahorias, las pelamos y las cortamos en julianas; aunque yo lo que hice fue rallarlas en un rallador convencional. Luego las distribuimos sobre cada pechuga de pavo junto con unas cuantas alcaparras previamente escurridas. A continuación, enrollamos las pechugas de pavo y las atamos con un poco de hilo de cocina.
Ponemos el aceite en una sartén antiadherente y cuando esté caliente, colocamos los rollitos encima y vamos dorándolos bien por todos los lados, girándolos con una cuchara de madera.
Añadimos el vino a la carne y lo dejamos evaporar como unos diez minutos; luego salar ligeramente y cocer durante 5-8 minutos más con la salsa de tomate frito, pero a fuego suave.
Por último, cortar los rollitos en rodajas, disponerlos en un plato de presentación y servirlo bien caliente. Está riquísimo, muy jugoso.
En realidad, al llevar la salsa de tomate, el vino no es imprescindible. No obstante, ambas cosas le van muy bien. Y no olvidéis quitar el hilo antes de llevarlo a la mesa.