Se queja de haberse convertido en un plato genérico, sin marca, como los nuevos medicamentos. Tal vez porque suele estar en casi todas las mesas, en casi todos los menús de platos del día, en casi todos los restaurantes, y desde hace ya muchos años y siempre en un papel secundario. Pero Doña ensalada es polivalente, multiusos y todoterreno. Es de justicia que se le dedique una entrevista en Comeencasa, un blog de comida casera y sostenible, como dicen ahora, porque la ensalada es un símbolo de la alimentación sana.
P.- ¿Es usted el plato más famoso de la historia moderna?Bueno, tal vez. Pero yo no busco notoriedad, solo deseo añadir salud a los menús, ser una fuente de vitaminas. Trabajar de ensalada es muy importante, aunque seas una más, sin especificar variedad. Yo puedo presumir de que tengo miles de posibilidades de preparación, sin dejar de ser yo misma. Tengo mucho mérito, porque puedo acoger no solo verduras, sino también frutas, legumbres, pescados y carnes para tomar en frío. Está claro que soy de mente abierta y progresista. Participé en el mayo francés del 68 y en el concierto de la isla de Wight en 1970.  Por entonces fui muy popular. Pero con la calidad no juego, soy muy clásica.
P.- ¿Qué tal la acogen hoy en la mesa?
Pues antes, cuando yo era mucho más simple, de lechuga y tomate, nadie me ponía pegas. Entre otras cosas porque mi aspecto y mi sabor eran acordes, debido sobre todo a la categoría de los aceites y vinagres, y de que el tomate sabía a tomate. Hoy hay muchas más cosas que aliñar, y a veces son productos mediocres y los sabores no existen. Y tengo que aguantar además la cara de asco que ponen los niños cuando me colocan delante. Eso lo llevo fatal. Yo no quiero tener fama de ‘saboría’.
P.- ¿No le preocupa tanta polémica?
¡Qué va! Tengo muchos años y ya estoy curada de espanto. Hoy me preparan con cantidad de hierbas raras que dicen que son comestibles y yo disimulo y no digo ni pío, me limito a quejarme en los blogs decentes, como éste. Pero dónde estén una buena lechuga y un buen tomate aliñado que se quite lo demás. Y vuelvo a decir que me llevo estupendamente con las cebolletas, porque sigo cultivando con ella una buena amistad, una especie de acuerdo de colaboración mutua. Pero hay gente muy cateta que no sabe aliñar, que aún no ha aprendido….
P.- ¿Es Vd. el icono de los que quieren adelgazar?
Bueno, a veces sí. Precisamente por ello, me gustaría subrayar que hay ingredientes riquísimos que apenas tienen calorías, como las aceitunas, y que van estupendamente en mi estructura. Es decir, que hay que enriquecerme siempre que se me pongan cosas buenas. Yo soy un plato muy español, pero también muy mediterráneo, pues tengo además nacionalidad francesa. En ese país también entienden mucho de ensaladas…allí siempre me han tratado muy bien. De Estados Unidos no quiero ni hablar…
P.- ¿Qué pediría para el futuro?
Pues sobre todo difundir la cultura de las buenas ensaladas siempre en las dietas, junto a los platos de proteínas, es fundamental. Y para ello es imprescindible continuar la costumbre de utilizar buenos aceites, -sin pasarnos, pues aportan muchas calorías- vinagres y ajos ó cebollas. Y para rematar, una buena sal de salina, como la de antes. Solo de ese modo puedo dar el máximo sabor. Y sobre todo, quiero seguir viviendo en España y no tener que emigrar en busca de trabajo, pues a pesar de todo es aquí donde tengo más porvenir laboral. Ayer mismo me convertí en ensalada de garbanzos, que estaba riquísima y aporté muchísimo sabor y propiedades alimenticias. Es cuestión de ponerse en la cocina, a ver si entre todos lo logramos….

Oiga: ¿puedo saludar?… es para enviar desde aquí un abrazo a las papas aliñas, que al fin y al cabo son una especie de república independiente de las ensaladas, con un estatus ganado a pulso. Y es que de papas y de aliños entienden mucho en Cádiz.