La feria es un desastre alimenticio, no tanto por el mucho comer como por el desorden de horarios, y por el abuso de fritos y la escasez de frutas y verduras, cosas que hasta cierto punto son inevitables. Se impone –al regreso a casa- tomar un buen caldo, que nos entone el cuerpo y nos arregle el estado general. Por eso me he permitido repetir una receta, de propiedades curativas y preventivas. El caldo de apio es un remedio eficaz en estos días de feria.
Aquí tenéis el caldo en el tazón con plato, que compré en número de diez en las últimas rebajas, y que van a juego con los platos blancos que usamos en casa a diario. Estos tazones acogerán también los gazpachos, que ya pronto estarán en nuestra mesa.
El caldo es fácil de preparar y tiene múltiples propiedades: limpia el hígado, mejora las funciones renales, previene resfriados y alivia las vías respiratorias. A razón de tres tazas diarias, durante diez días, realiza una función depurativa.
Ingredientes: 2 litros de agua, 3 ramas de apio, 2 cebollas medianas, 3 hojas de col verde y un puñado de perejil, y al final regar jugo de limón al servir y algo de sal.

Todo ello, debe hervirse como cuarenta minutos en una olla mediana. Puede tomarse frío o caliente, y antes de las tres comidas principales. Tiene un sabor agradable.