Podemos presumir de tener ya un par de sellitos en la cartilla o libreto de la Senda de las Maritatas, II edición: el correspondiente a la Arrocería La Pepa y el de Sopranis. El primer establecimiento está en el Paseo Marítimo, a la altura del estadio y el segundo, en pleno barrio de Santa María, en la calle de su mismo nombre. De ambos lugares hemos salido muy muy satisfechos.
A La Pepa, vamos buscando siempre sus buenos arroces –todos lo son-, aunque uno tiene su preferido. Reconozco que no puedo ponerles ninguna pega, pues los fondos y caldos de estos arroces son inmejorables, totalmente naturales y muy equilibrados. En esta ocasión, el número de comensales nos permitió pedir para probar las cuatro maritatas elaboradas para concursar en la Senda de las Maritatas del presente año.
Ahí van las cuatro, por orden de nuestra puntuación: Huevos de choco a la huerta de San José (de matrícula, lleva diferentes verduras), Sopa rellena (caldo al revés), Almejas con babetas (fideos gordos) y Boquerones del Tirititrán (dicen que en Cádiz freímos el pescado tocando las palmas). Las maritatas tienen un tamaño más que presentable y un precio muy asequible.
 
En cuanto al restaurante Sopranis, segundo sellador de nuestra cartilla, decir que al ser solo dos para cenar, decidimos no pasarnos pidiendo: el Caldo en Deconstrucción con Migas y Setas, es el mejor que he probado en mi vida, y desde luego nos “entonó el cuerpo” después de un día de no parar. La segunda maritata: Arepa crujiente de frijones con cocochas y patacón, mereció bajo nuestra opinión, un notable muy alto.
Ha sido una muestra pequeña de lo que contiene esta ruta gastronómica, pero está claro que los establecimientos están poniendo toda su imaginación, su maestría, profesionalidad y cariño en la elaboración y presentación de estas tapas, que están a la altura de la mejor gastronomía minorista. Y desde luego son un excelente escaparate para nuestros visitantes. Me encanta el entusiasmo que los mismos hosteleros ponen en explicar sus productos. Cádiz está subiendo de nivel gastronómico-turístico. Y lo que está bien hay que contarlo.