La cosa está chunga. Los colectivos ecologistas, bastante pejigueras aunque con mucha razón, dan la carga a los señores serios del Parlamento Europeo, para que prohíban el comercio internacional del atún rojo, por el peligro de que la especie se acabe del tó. Los señores también serios de la Comisión Europea dicen que se comprometerán a permitir la pesca artesanal del atún pero solo para los mercados europeos.
Últimamente raro es el día que no leo en la prensa alguna noticia relacionada con el atún, por la proximidad de la época de captura en almadrabas y por las serias amenazas de prohibiciones que el atún tendrá que afrontar en los próximos años. La provincia de Cádiz cuenta con cuatro almadrabas y da trabajo a setenta y cinco trabajadores. Este año se espera conseguir la cifra máxima de 668 toneladas de atún, cantidad establecida por la Unión Europea, algo corta en relación a años anteriores y muy parecida a la del año pasado.
Instalar la almadraba lleva su tiempo, comenzando sobre mediados de febrero y finalizando entre mediados y finales de abril; los atunes están pasando hasta finales de junio, y más de un mes y medio o dos son necesarios para la leva de la almadraba, o sea, el desmontaje y recogida de anclas, redes, etc.
La noticia de hoy supondrá prescindir de Japón como cliente, comprador del 90% de las capturas, que no podrá consumir atún encebollado con la alegría de estos años, respaldando así la prohibición del comercio internacional del atún rojo. Como matices: la ley no entrará en vigor hasta 2011, y en segundo lugar, que la flota artesanal podrá capturar y vender en el ámbito local. No obstante, la organización de Productores Pesqueros de Almadraba no están muy contentos, pues perderán un gran volumen de exportaciones y tendrán que hacer nuevos clientes en la misma Europa. Y no creo que nadie aprecie tanto nuestro túnido como los japoneses.
Dentro de un mes aproximadamente –si así se considera- , comenzarán las levantás en la almadraba. Eso sí, al llegar a las 668 toneladas, recoge y vámonos.
Según Fernando, mi proveedor de atún favorito, este año nos han visitado muchísimos atunes, aunque las restricciones en las capturas han hecho que gran cantidad de ellos se hayan quedado alimentándose en nuestras aguas. De ahí que se haya seguido pescando (artesanalmente, claro) tras la época de la almadraba. Gracias a ello, y a no vivir en Japón, he podido conseguir, congelar y guisar un riquísimo atún, ya convertido en gaditano. Pero habrá que hacerle caso a los ecologistas.