Me enviaron por correo electrónico una atractiva presentación con textos e imágenes de bellos colores sobre las ventajas de comer fruta con el estómago vacío. Venían de un tal doctor Víctor Javier Chavez Sánchez. Esto es lo que viene a decir:

La fruta es principalmente fructuosa (por lo que puede ser transformada en glucosa con facilidad), y en la mayoría de las veces, es 90-95% agua. Por lo tanto, limpia y alimenta al mismo tiempo. Pero hay que saber comerlas, para que el cuerpo asimile correctamente sus nutrientes.

Se deben comer las frutas siempre con el estómago vacío. La razón es que las frutas en principio, no son digeridas en el estómago, sino en el intestino delgado, pasando rápidamente por el estómago y de ahí al intestino, dónde liberan sus azúcares. Pero si en el estómago encuentran carne, patatas o almidones, las frutas quedan presas y comienzan a fermentar, causando pesadez y un desagradable sabor en la boca.

Por otro lado, el doctor Chavez desaconseja los zumos envasados, pues en la mayoría de las veces el zumo es calentado en el proceso de producción y su estructura original se vuelve ácida, además de llevar conservantes. Por todo ello, aconseja tener siempre a mano el clásico exprimidor de fruta. El zumo, con él, será digerido tan de prisa, que podremos tomar un refrigerio quince o veinte minutos después.

Según el Dr. William Castillo, jefe de la famosa clínica cardiológica Framington de Massachussets, “la fruta es el mejor alimento que podemos comer para protegernos contra las enfermedades del corazón”. Dice que las frutas contienen bioflavonoides, elementos que evitan que la sangre se espese y obstruya las arterias. También fortalecen los vasos capilares, y los vasos capilares débiles son causantes de sangrados internos y ataques cardíacos.

Conviene tomar fruta al levantarnos, pues tienen fácil digestión, pueden absorberse de inmediato y ayudan a limpiarnos. Hay que comer solo frutas frescas y zumos hechos en el momento, manteniendo esta costumbre hasta por lo menos el mediodía, a diario. Cuanto más tiempo queden solo las frutas en el cuerpo, mayor oportunidad de ayudar a limpiarlo. Cambiar a estos hábitos traerá un nuevo torrente de vitalidad y energía intensa.

También afirma que chinos y japoneses beben té caliente (té verde) durante las comidas, nunca agua helada o bebidas heladas. Los líquidos helados durante o después de las comidas solidifican los componentes oleosos de los alimentos, retardando la digestión. Reaccionan con los ácidos digestivos y serán absorbidos por el intestino más rápido que los alimentos sólidos, endureciendo las grasas, que permanecerán por más tiempo en el intestino. Hay que dar valor a un té caliente, o hasta agua caliente después de una comida, pues facilita la digestión y ablanda las grasas para ser expelidas más rápidamente, lo que también ayudará a adelgazar.

Las frutas proveen importante cantidades de vitaminas A y C y Potasio. La vitamina C es importante para la conservación de los huesos y dientes y para ayudar al cuerpo a absorber hierro. Las frutas cítricas y los tomates son una buena fuente de vitamina C. Más de la mitad de la vitamina C en nuestra dieta viene de estos productos.

Tras la lectura de esta presentación, pregunté a la Dra. Cruz, especialista en nutrición sobre la verdad de estas afirmaciones y me los confirmó en su totalidad, si bien, subrayó la necesidad de que la fruta esté recién cortada, pues no tiene capacidad para conservar sus vitaminas una vez abierta.

Y por otro lado, recordar que la fruta como alimento único –con tres-cuatro piezas en cada comida- es un modo excelente de equilibrar el exceso de calorías consumidas.

Suelo tomar un plato de frutas por la noche para cenar si me he pasado en el almuerzo; pero también puede hacerse en el almuerzo si tenemos previsto realizar una cena extraordinaria o fuera de casa.

Y hay otra opción que es almuerzo de fruta previa a la cena excesiva – y almuerzo de fruta día siguiente. De este modo compensamos las calorías ingeridas en exceso y evitamos saltarnos una comida, lo que es siempre una mala costumbre. Desde luego, está claro que la fruta nunca debe faltar en casa.