Hola a todos, queridos lectores. Nuevamente estoy aquí para desearos que el año nuevo –el 2010- os traiga salud, trabajo y ganas de cocinar.
Es cierto que este blog es un auténtico panfleto sobre las bondades de la cocina, como algo indiscutible, como si los fogones tuvieran valores eternos. No sé si todo el que practica el oficio de preparar la comida para los demás tiene la misma vocación de generosidad, pero al menos aquí eso se le presupone.
¡Qué cosa mejor que dar de comer, que transmitir buenas sensaciones gustativas, aportar el calor humano de un plato calentito que reconforte, quitar la soledad al acto de alimentarse, o compartir en un acto social todo lo que uno lleva consigo, y sobre todo, fomentar el buen estado de salud!. Solo la comida puede hacer todas estas cosas a la vez.
Por eso, el cocinero no debe escatimar esfuerzos en el tiempo de elaboración, en la selección de ingredientes con criterios de la mayor calidad posible, con la imprescindible constancia en el trabajo y en puntualidad a la hora de poner el plato por delante. Ser cocinero es muy importante.

Posiblemente no siempre éste encuentre reconocimiento. Podría ser que los comensales carezcan de sensibilidad, pero eso no es lo normal, porque el lenguaje de la gastronomía es rápido, universal y cercano.
¡Gloria a los cocineros de buena voluntad, que son todos, estoy seguro!, y un feliz 2010, para los que cocinan y para los que comen, que también son imprescindibles.